El caos se instala en Costa de Marfil con matanzas étnicas y saqueos

  • El secretario general de la ONU pide contención a Gbagbo y a Outtara

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La batalla de Abiyán se mantenía ayer en medio de la feroz resistencia de las tropas de élite del presidente saliente marfileño Laurent Gbagbo, que se aferra al poder desesperadamente, al tiempo que la Cruz Roja internacional anunciaba masacres intercomunitarias en el oeste del país.

Lejos de ceder a la presión de las fuerzas del presidente electo, Alassane Ouattara, Gbagbo habría abandonado su residencia y se encontraría en el palacio presidencial, sede del poder situada en el barrio de Plateau, en pleno centro de Abiyán. Uno de sus portavoces repetía que "no abdicará".

El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, pidió al presidente saliente, que ceda el poder a su adversario, y llamó a la moderación a ambas partes, en una rueda de prensa en Nairobi. "Renuevo mi llamamiento a Gbagbo a que se retire, con el fin de evitar más violencia, y a que entregue inmediatamente el poder al vencedor legítimo de la elección, el presidente Ouattara", declaró Ban.

"Llamo de nuevo a todas las partes, y repito, a todas las partes, a la moderación", añadió Ban Ki-moon, refiriéndose a las fuerzas leales a Laurent Gbagbo y a las Fuerzas Republicanas de Ouattara, que controlaban el norte del país desde 2002 y el lunes lanzaron una ofensiva hacia el sur.

El viernes, el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) anunció que "al menos 800 personas" murieron el martes 29 de marzo en actos de violencia intercomunitaria en la localidad de Duekoue (oeste).

"Por lo menos 800 personas murieron en Duekoue el martes pasado. Informaciones sobre este asunto fueron reunidas por delegados del CICR que fueron al lugar del 31 de marzo al 1 de abril", precisó a la AFP una portavoz del CICR en Ginebra, Dorothea Krimitsas. "Todo parece indicar que se trata de violencia intercomunitaria", añadió.

"Este acontecimiento es particularmente chocante por su amplitud y brutalidad", señaló por lado la jefa de la delegación del CICR en Costa de Marfil, Dominica Liengme, citada en el comunicado."El CICR condena los ataques contra los civiles y recuerda la obligación que tienen las partes en conflicto de garantizar en cualquier circunstancia la protección de la población en el territorio bajo su control", añadió.

Estados Unidos instó a la ONU y a Francia a tomar medidas para "proteger a los civiles e impedir los saqueos" en Costa de Marfil.

Washington pide a las "fuerzas de la ONU y a las tropas francesas que tomen todas las medidas posibles para proteger a los civiles e impedir los saqueos", declaró Mark Toner, portavoz del Departamento de Estado.

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