La paz intenta abrirse paso en Ucrania a la sombra de la amenaza de ley marcial

  • Hollande y Merkel logran en Minsk que Putin y Poroshenko firmen un documento base para la pacificación El presidente ucraniano anuncia medidas extremas si continúa la ofensiva prorrusa

Angela Merkel y François Hollande consiguieron ayer que los adversarios Vladimir Putin y Petro Poroshenko estamparan su firma en un documento base para lograr la paz en Ucrania. Fue en cumbre a cuatro bandas que empezó ayer en Minsk (Bielorrusia), que coincidió con el recrudecimiento de los combates entre las fuerzas leales al Gobierno de Kiev y los rebeldes prorrusos y a la sombra del ultimátum del presidente ucraniano de decretar la ley marcial si continúa la ofensiva rebelde al este de su país.

Los cuatro jefes de Estado, consciente de su protagonismo clave para poner fin al conflicto, participaron en una jornada de negociaciones cruciales para alcanzar la paz en Ucrania en la cita más importante hasta ahora para poner fin a los diez meses de enfrentamientos.

La declaración final a la que dieron su bendición Putin y Poroshenko bajo el auspicio de los mandatarios alemán y francés, será asimismo estudiada y debatida por los separatistas prorrusos que también se reunieron con representantes de Kiev en Minsk. Según el ministro de Exteriores de Bielorrusia, Vladimir Makei, el documento "requiere la aprobación de todos los participantes en el conflicto para lograr un resultado positivo".

La Cancillería bielorrusa, anfitriona del encuentro, informó a última hora de ayer de "avances" en las negociaciones, pero reconoció que "es difícil predecir cuándo concluirán". Por su parte, también en un tono lacónico y renunciando a cualquier atisbo de entusiasmo, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, indicó que "las negociaciones continúan en formato reducido, los miembros de la delegación han abandonado la sala". Y el ministro ruso de Asuntos Exteriores, Serguei Lavrov, precisó que "la discusión es muy intensa".

Con anterioridad a la cumbre, Poroshenko, Putin, Hollande, y Merkel, intentaron derretir el hielo rompiendo el protocolo al mantener consultas informales. Hubo tiempo incluso para descender ceremoniosamente por una escalinata al primer piso del edificio para fotografiarse durante escasos segundos delante de las banderas de los cuatro países ante la atenta mirada de decenas de periodistas. No obstante, la escena sí reflejó un mayor acercamiento de los líderes occidentales con el presidente ucraniano: durante todo el paseo hasta llegar al posado, pudo verse cómo Poroshenko marchaba flanqueado por Merkel y Hollande, mientras que Putin quedaba visiblemente aislado del trío.

Después se congregaron en torno a una gran mesa ovalada acompañados por sus ministros de Exteriores y asesores, junto al presidente bielorruso, Alexandr Lukashenko, quien ejerció de anfitrión. Entonces, enfocados de nuevo por las cámaras, pudo verse a Poroshenko charlando durante largos minutos con Merkel, mientras Putin se sentaba en el otro extremo de la mesa con gesto serio.

Según algunos medios, el documento final incluye la entrada en vigor de un alto el fuego desde hoy, y la retirada del armamento pesado, precisamente los principales puntos de los acuerdos de paz suscritos en Minsk en septiembre del año pasado.

Ucrania amenazó con declarar la ley marcial en todo el país si las milicias prorrusas continúan su ofensiva, horas antes de que arrancara la cumbre de Minsk. "Por desgracia, tenemos que estar preparados para dos variantes: para la paz y para defender el país", dijo el presidente ucraniano durante una reunión del Gobierno poco antes de partir hacia la capital bielorrusa. Poroshenko aseguró que no le "temblará la mano" en imponer la ley marcial en todo el país "si las vergonzosas acciones del agresor conducen a una mayor escalada del conflicto". "Estoy seguro de que el país será capaz de defenderse. Estamos a favor de la paz, pero, si hay que darles en los dientes, pues les daremos. Hay que defender nuestro país hasta el final", subrayó el presidente ucraniano, que acusó a los rebeldes de atacar el martes con misiles la ciudad de Kramatorsk, sede del Estado Mayor de las fuerzas gubernamentales, donde murieron 16 personas, entre civiles y militares, según los últimos datos.

Porque el rayo de la guerra no cesa: al menos 19 militares ucranianos murieron y otros 78 resultaron heridos en las últimas 24 horas en combates con los separatistas prorrusos, informó ayer el mando militar ucraniano. Según los militares ucranianos, en las últimas 24 horas, las milicias separatistas perdieron en los combates con la fuerzas gubernamentales al menos 87 hombres y 42 unidades de armamento pesado: 12 carros de combate, 16 transportes blindados y 14 lanzaderas de misiles de bocas múltiples.

Además, al menos una persona murió y ocho resultaron heridas al ser alcanzando ayer por un bombardeo de artillería un hospital en la ciudad de Donetsk, informaron las autoridades separatistas de la devastada región del este de Ucrania.

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