Los islamistas kuwaitíes avanzan en un Parlamento sin mujeres

  • No hay cifras claras sobre los resultados de las elecciones celebradas el jueves

Los grupos de orientación islamista, especialmente los salafistas, han avanzado posiciones en el nuevo Parlamento kuwaití, donde desaparecen las mujeres, aunque las adscripciones atribuidas a los electos varían y no hay coincidencia en el cómputo de escaños por grupos y tendencias.

Los únicos resultados nítidos son la eliminación de las mujeres del panorama parlamentario, la merma del ala liberal, entremezclada con los populistas, y la constatación de que la obediencia tribal mantiene su firmeza.

La única unanimidad aparente entre comentaristas, analistas, medios locales y los kuwaitíes es en el voto de castigo a quienes se caracterizaron en la anterior legislatura por su apoyo abierto al Gobierno, especialmente las cuatro diputadas salientes.

No hay coincidencia entre las asignaciones numéricas a las diferentes nominaciones de grupos islamistas, pues las mismas cuentan con sus propias facciones, tendencias y particularidades.

A ellos se suman los cambios personales en el posicionamiento ante las iniciativas gubernamentales, que caracterizaron a algunos ex diputados, lo cual hace que sean de difícil clasificación.

El término "tránsfuga" no aparece en el vocabulario político kuwaití, aunque en una Cámara formalmente sin partidos, pues no están legalizados, y la costumbre del Gobierno de favorecer en cada momento a circunscripciones y electos, hace que sea un lugar común el "tránsito" de "bloque".

Así, según algunos recuentos oficiosos, 17 islamistas habrán entrado en la Cámara, de los que 11 son salafistas y seis de los Hermanos Musulmanes, aunque dos de ellos no declaren abiertamente dicha pertenencia.

Los chiíes han obtenido siete escaños y el número de los independientes es difícil de cifrar.

En la complicada y estrecha vida parlamentaria, entre cinco y seis electos pueden ser considerados liberales, según quién defina ese concepto, seis estarían con el bloque popular, en el que con frecuencia se ven cambios por las entradas y salidas de miembros.

Para complicar aún mas la interpretación del resultado, de los 50 miembros de la Cámara hay al menos 21 a quienes se les otorga la condición de obediencia tribal, sin que ello signifique con nitidez con qué facción se alinean de manera clara, ni que lo hagan al unísono.

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