Un muerto en Egipto en el segundo aniversario de la caída de Mursi

  • Los jueces y la Policía extreman la represión de los islamistas, reducidos al mínimo desde el golpe de Estado de 2013

Un manifestante murió ayer y dos policías resultaron heridos en un día de debilitadas protestas con motivo del segundo aniversario del golpe militar, que derrocó al entonces presidente egipcio, el islamista Mohamed Musi, en medio de la persecución de los Hermanos Musulmanes por las autoridades y en pleno auge de los ataques terroristas.

Según informó un diario estatal, el manifestante murió tras enfrentamientos en el barrio cairota de Maadi, donde la Policía dispersó una protesta. Además, en la ciudad meridional de Minia, dos agentes de policía resultaron heridos tras un ataque armado de unos desconocidos con su vehículo, según informó la Presidencia Egipcia. Durante la jornada se produjeron cuatro marchas en diferentes puntos del país, en las que participaron decenas de personas. Los Hermanos Musulmanes confirmaron la muerte de Ahmed Mahmdud, de 22 años, y acusaron a la policía de ser la responsable.

Dos años después de la estrepitosa caída manu militari de Mohamed Mursi la situación de los Hermanos Musulmanes ha dado un vuelco, dejando el músculo del grupo bajo mínimos. Un mes después de la caída del primer presidente egipcio elegido en unas elecciones libres, las nuevas autoridades arrollaron a la cofradía con el violento desmantelamiento de las protestas en las plazas cairotas de Al Nahda y Rabea al Adauiya, que pedían la restitución del presidente islamista. A finales del 2013 la organización era declarada terrorista, confirmando la voluntad del nuevo Ejecutivo, aun interino, de anularla.

Los islamistas, que hasta hace unos meses poblaban las callespara pedir la restitución de Mursi, se ven reducidos progresivamente. Desde 2013 las autoridades judiciales han emitido duras sentencias de cárcel contra miles de seguidores y miembros de la Hermandad, incluyendo cadenas perpetuas y penas de muerte, como es el caso del propio Mursi. Lo que ha ido mermando las protestas lideradas por los islamistas.

A la par que la presencia de la cofradía disminuye, otros grupos han aumentado los ataques terroristas.

Mientras tanto, la situación política parece estancarse en Egipto, que ve como el Ejército no ha terminado de implantar su hoja de ruta prometida después de la caída de Mursi. Tras la aprobación por referéndum de una nueva Carta Magna y la elección del presidente Abdelfatah al Sisi, todo ello ocurrido en 2014, sigue sin concretarse la celebración de los comicios legislativos que conformarán el Parlamento.

Desde el exterior, la comunidad internacional aplaude el nuevo rumbo que ha tomado Egipto, pese a que criticó en su momento el golpe de Estado, y el país se está ganando la simpatía de ejecutivos e inversores que han prometido que lo ayudarán a salir de su letargo económico.

Sin embargo, quienes no simpatizan con el nuevo régimen son las organizaciones defensoras de los derechos humanos, como Amnistía Internacional, que ha criticado abiertamente el tratamiento policial y judicial al que se somete a islamistas, jóvenes opositores e incluso periodistas.

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