El primer grupo de observadores de la UE se despliega en Osetia del Sur

  • La misión debe sustituir a las tropas rusas en las franjas de seguridad en diez días · Abjasios y surosetas se oponen a que los delegados crucen la zona supervisada por Moscú y entren en su territorio

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La Misión de Observadores de la Unión Europea (EUMM) comenzó ayer oficialmente sus labores en la franja de seguridad que separa el territorio administrado por Georgia de las regiones separatistas de Abjasia y Osetia del Sur después de que las autoridades rusas impidieron el martes el acceso al grupo.

Desde la ciudad de Bazaleti, a unos 40 kilómetros de la capital georgiana, los observadores comenzaron a patrullar la zona hacia Osetia del Sur.

Bazaleti y las ciudades de Gori, Poti y Zugdidi acogen los centros regionales de la misión de observadores, cuyo cuartel general se encuentra en Tiflis y cuyos expertos deben sustituir a las tropas rusas en las franjas de seguridad en un plazo de diez días.

El jefe de la EUMM, el alemán Hans Jörg Haber, explicó a la prensa que los observadores se han reunido con los militares rusos que controlan actualmente las franjas de seguridad para coordinar algunos asuntos técnicos relacionados con las misiones de patrulla en la zona.

"Esperamos garantizar el retorno a sus casas de los habitantes georgianos de las zonas de seguridad", dijo Haber sobre los civiles expulsados durante la ofensiva militar rusa lanzada el 8 de agosto tras el ataque de Georgia en Osetia del Sur.

Previamente, los observadores se reunieron con habitantes en la aldea georgiana de Mukhrani, cerca de la franja de seguridad, a los que Haber explicó en ruso que la EUMM procurará "garantizar a los civiles la posibilidad de cruzar libremente la frontera y comunicarse con familiares y amigos en el otro lado".

Numerosos observadores europeos, que visten camisas blancas con emblemas de la Unión Europea (UE) y de sus respectivos países, dominan la lengua rusa, lo que facilita su comunicación con habitantes de este país ex soviético y de sus regiones secesionistas y pro rusas.

El jefe de la diplomacia europea, Javier Solana, aseguró que la misión se ha desplegado "muy correctamente, con total normalidad y sin dificultades para acceder a las zonas acordadas con los rusos".

Por su parte, el presidente de Georgia, Mijail Saakashvili, abogó por "la solución pacífica de los conflictos abjaso y suroseta dentro de las fronteras reconocidas internacionalmente". Aunque, añadió, "Georgia nunca cederá en lo que se refiere a la violación de la integridad territorial de las fronteras del país reconocida internacionalmente".

"La integridad territorial es un principio inviolable. No queremos tender muros, queremos mantener relaciones civilizadas en el siglo XXI", dijo.

Según anunció la Presidencia francesa de la UE, los observadores europeos permanecerán, como mínimo, durante un año en las zonas de seguridad del país georgiano.

La EUMM, que no portará armas, está integrada por 352 personas, entre ellas 200 observadores propiamente dichos.

Un total de 22 estados miembros contribuyen a la misión, en particular Francia (la más numerosa, con 36 gendarmes), Polonia (26), Alemania y Suecia (25), mientras España aporta 10 guardias civiles.

Según el acuerdo suscrito entre Rusia y la UE, los observadores europeos debían asumir ayer las funciones de seguridad en la franja de seguridad que separa el territorio administrado por Tiflis de las regiones separatistas de Abjasia y Osetia del Sur.

Mientras, las tropas rusas dispondrán de diez días para abandonar la zona, donde han llegado a contar con 25 puestos de control militar.

Los observadores serán desplegados en la capital, Tiflis, el distrito de Gori, cerca de Osetia, Zugdidi, limítrofe con Abjasia, y en el estratégico puerto de Poti (mar Negro).

La UE desea desplegar observadores también en territorio abjaso y suroseta, pero los líderes de ambas regiones se niegan.

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