Las potencias e Irán negocian al máximo nivel y a contrarreloj un acuerdo nuclear

  • Los ministros de Exteriores de siete países intentan salvar las grandes diferencias antes de que hoy se cumpla la fecha límite para ello La retirada de sanciones, el principal escollo

La partida de póquer en que se ha convertido la negociación nuclear con Irán sentó ayer a la mesa a sus máximos jugadores: los ministros de Exteriores de los siete países que tienen que cerrar antes de hoy un acuerdo que asegure que el programa atómico iraní no tiene capacidad militar.

Por primera vez desde abril, los contactos tuvieron lugar en el formato de reunión plenaria con los jefes de la diplomacia de Irán, por un lado, y, por otro, del grupo G5+1 (EEUU, Rusia, China, el Reino Unido, Rusia y Alemania).

Este encuentro, en la víspera de la fecha límite estipulada por las propias partes, busca el impulso político que falta tras 20 meses de debates técnicos, diplomáticos y políticos.

John Kerry, secretario de Estado de EEUU y líder de la negociación por parte del grupo internacional, ya advirtió el domingo que nunca se ha estado más cerca de un acuerdo pero que aún quedan por tomar decisiones importantes. "Si se toman decisiones difíciles en los próximos días, y se toman rápidamente, aún podríamos tener un acuerdo esta semana. Pero si no se toman, no lo tendremos", señaló.

El ministro chino de Exteriores, Wang Yi, el último en incorporarse ayer a la negociación en Viena, insistió en esa misma idea. "Se han logrado nuevos progresos en los últimos días. Hay aún varios asuntos pendientes, pero pensamos que pueden encontrarse soluciones aceptables a esos temas. Por ello, un acuerdo completo está al alcance", dijo ante la prensa.

"Lo importante es que hoy y mañana todas las partes, especialmente EEUU e Irán, deben tomar sus decisiones finales lo antes posible", sentenció.

Distintas fuentes insisten en que el acuerdo está incluso redactado y hasta le ponen extensión: 20 páginas complementadas con otras 60 en cinco anexos técnicos.

En todo caso, una fuente de la delegación alemana señaló ayer ante la prensa que "no habrá un acuerdo a cualquier precio". "No debemos subestimar que importantes cuestiones aún no se han solucionado. Si en puntos clave no hay movimiento, no se puede descartar un fracaso (de las negociaciones)", advirtió.

¿Qué falta entonces para tener un acuerdo que no sólo podría acabar con un conflicto de 12 años sino que suavizaría la relación entre dos enemigos íntimos como Irán y EEUU?

El principal atasco parece estar en el sistema de sanciones, políticas y económicas, que EEUU, la UE y la ONU impusieron a Irán en los últimos años para forzarle a renunciar a las partes más polémicas de su programa nuclear.

En general, Irán quiere que esas medidas, que estrangulan su economía, se levanten en cuanto se firme el acuerdo, mientras que las grandes potencias quieren que se vayan suavizando conforme se compruebe que Teherán cumple sus compromisos.

Una solución intermedia podría ser un mecanismo que permita reactivar las sanciones en cuanto que se detecte un incumplimiento del acuerdo para limitar el programa atómico iraní.

Pero según fuentes de ambas partes, Irán insiste de manera vehemente en que se levanten las restricciones a su programa de misiles balísticos y el embargo de armas en su contra, alegando que son cuestiones no relacionadas directamente con el tema nuclear.

Se esperaba que los ministros volvieran a reunirse anoche.

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