El presidente de Costa de Marfil se da "uno o dos meses" de plazo para pacificar el país

  • Tras el arresto de Laurent Gbagbo prosiguen los tiroteos y saqueos en diversos territorios.

El presidente marfileño Alassane Ouattara, al que se unieron los principales jefes de las fuerzas de seguridad que hasta hace poco eran fieles al ex presidente Laurent Gbagbo, se dio un plazo de "uno a dos meses" para "pacificar" el país, sumido en la violencia y los saqueos.

Desde el arresto del ex presidente Gbagbo, los principales jefes de las fuerzas de seguridad que le eran fieles se unieron al nuevo presidente. Los últimos, dos generales, uno jefe de una unidad de élite y el otro comandante de la fuerza aérea, dieron el paso el miércoles.

Estos altos cargos habían permanecido leales a Gbagbo durante los cuatro meses de crisis que comenzó con las denuncias de los resultados de la elección presidencial y que llevó al país al borde de la guerra civil. Las violencias poselectorales dejaron unos 900 muertos según la ONU, la mitad en Abiyán.

Ouattara había anunciado el miércoles que "pedirá al fiscal de la Corte Penal Internacional (CPI) que inicie investigaciones" sobre las masacres que se produjeron en el oeste del país, atribuidas por la ONU y organizaciones no gubernamentales a los dos bandos rivales.

Ouattara, que debe mudarse "en los próximos días" al palacio presidencial, tras estar obligado a refugiarse durante cuatro meses en el Hotel Golf de Abiyán, prometió "la pacificación total" del país de aquí a "uno o dos meses".

Costa de Marfil es aún un país "peligroso" a pesar del arresto de Gbagbo y los marfileños "extremadamente traumatizados" necesitan una vasta operación humanitaria, afirmaron responsables de la ONU.

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