Un ex presidente alemán se sienta en el banquillo por 719 euros

  • Christian Wulff está acusado de cohecho impropio por los agasajos de un productor de cine

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El ex presidente alemán Christian Wulff se convirtió ayer en el primer jefe de Estado que se sienta en el banquillo en el país, acusado de cohecho impropio por aceptar la invitación de un productor de cine que gastó 719 euros para agasajarle en la Oktoberfest (fiesta de la cerveza) de Múnich en 2008.

El caso, ocurrido cuando era primer ministro del Land de Baja Sajonia, es el único de los escándalos que rodearon la vida de Wulff durante meses que ha llegado a juicio y tiene lugar año y medio después de su dimisión como presidente alemán.

El proceso comenzó ayer en la segunda sala penal de la Audiencia Provincial de Hannover, ante cuyas puertas, rodeado de una nube de cámaras de televisión, Wulff volvió a defender su inocencia y su honor.

Ese es su principal objetivo y, de hecho, el proceso se inicia porque el ex dirigente rechazó el ofrecimiento de la fiscalía de no ir a juicio a cambio del pago de una multa de 20.000 euros.

"Estoy seguro de que disiparé las últimas sospechas, porque siempre me he comportado correctamente en mi puesto", recaló Wulff.

La fiscalía tardó apenas unos minutos en leer el pliego de la acusación, según el cual existen indicios que demuestran que Wulff se comportó de forma corrupta al aceptar en 2008 que el productor David Groenewold -también procesado- le invitara a la Oktoberfest.

El ex presidente reconoció ante el tribunal que promocionó un proyecto cinematográfico de su "amigo" ante el presidente de Siemens, pero sin un objetivo espúreo, sólo porque estaba impresionado con la historia que narraba, la vida de un comerciante y diplomático alemán afiliado al partido nazi.

Groenewold, que había financiado la película, no consiguió nada a cambio, sostuvo Wulff, quien prestó declaración a lo largo de tres cuartos de hora.

El político de la Unión Cristianodemócrata (CDU) de Angela Merkel abandonó la Presidencia en febrero del año pasado, acosado por las informaciones sobre presuntas corrupciones que aireaban los medios alemanes.

El detonante de su salida, de hecho, no fue el caso que comenzó a juzgarse ayer, sino el crédito privado de medio millón de euros que recibió de un amigo empresario, también en 2008, para la compra de una casa.

Fue el popular diario Bild, el de mayor tirada del país, el que publicó el asunto, que podría haberse quedado en una mancha en el expediente de Wulff si no llega a ser por la pésima gestión que hizo del mismo siendo ya presidente, cuando advirtió al director del rotativo -en un mensaje a su correo de voz- de que se atuviera a las consecuencias si desvelaba el caso.

De nada valieron sus disculpas públicas y que despidiera a su portavoz. El 16 de febrero de 2012 la fiscalía pidió que se le retirara la inmunidad para investigar diversas denuncias en su contra y al día siguiente Wulff anunció su dimisión.

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