El relevo del ministro de Economía alemán pone fin a tres días de teatro político

  • El asunto revela las grietas existentes en la antiguamente monolítica CSU de Baviera

El relevo de Michael Glos por Karl-Theodor zu Guttenberg al frente del Ministerio de Economía pone fin a tres días de teatro político en Alemania en los que salieron a relucir las grietas de la en otro tiempo monolítica Unión Cristianosocial (CSU).

La dimisión de Glos, que tomó a todo el mundo por sorpresa y generó todo tipo de reacciones, no tuvo relación directa con la crisis económica -en cuyo manejo él ha desempeñado un papel secundario- sino con los problemas que viene arrastrando la CSU.

El propio Glos, en la carta en la que ofrecía su dimisión dirigida al jefe de la CSU, Horst Seehofer, pero recibida primero por los medios de comunicación, justificaba ese paso hablando de la necesidad de renovación que tenía el partido. Es un secreto a voces, en cambio, que el ministro se sentía desplazado a un tercer plano en el manejo de la crisis económica, la mayor que sufre Alemania desde la II Guerra Mundial, que Merkel está gestionando con el ministro de Finanzas, el socialdemócrata Peer Steinbrück.

En un acto de aparente generosidad, Glos explicaba en su carta que, a punto de cumplir 65 años, no pensaba seguir en el Consejo de Ministros. No obstante, la gran mayoría de los analistas consideran que lo que ocurría era que Seehofer ya estaba buscándole sucesor, como Glos pudo leer el viernes en su lectura matutina de los periódicos, y que éste -considerado como un maestro de la intriga política- había decidido anticipársele. Esto último explicaría por qué la carta llegó primero a las redacciones de los periódicos que a manos de Seehofer a quien la noticia tomó evidentemente descolocado.

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