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Los socialistas utilizarán la expulsión de los gitanos para minar a Sarkozy

  • Ségolène Royal critica la utilización mediática de las deportaciones auspiciada por el Gobierno de Francia · Martine Aubry sostiene que el Ejecutivo emplea la inmigración para "esconder sus fracasos"

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Las críticas hacia la política de expulsión de gitanos adoptada por el presidente francés Nicolas Sarkozy centraron ayer la apertura de la universidad del Partido Socialista galo y las declaraciones de las potenciales candidatas a las primarias, Martine Aubry y Ségolène Royal.

Royal, que fue la candidata socialista en las presidenciales de 2007 frente a Sarkozy, cargó no tanto contra las expulsiones de gitanos, como contra la utilización mediática auspiciada por el Gobierno y por las declaraciones del propio jefe del Estado.

"¿Por qué hacer venir las cámaras? No hay derecho a presentar como un espectáculo la miseria de la gente para hacer creer que la seguridad progresa", denunció Royal en una entrevista publicada por Liberation.

La presidenta de la región Poitou-Charentes calificó de "puestas en escena indignas" la intervención del Ejecutivo para dar publicidad a los envíos de gitanos rumanos y búlgaros a sus países y al desmantelamiento de los campamentos ilegales.

Consciente de que las encuestas mostraron un respaldo mayoritario de los franceses tanto al desmantelamiento de las chabolas de gitanos como a su expulsión, Royal se desmarcó de la posición de Martine Aubry, la primera secretaria socialista y potencial rival en las primarias que decidirán el candidato del partido a la presidencia.

"Es un error denunciar la política de seguridad sin hacer propuestas", afirmó Royal, quien añadió que "la seguridad forma parte de la cuestión social puesto que las personas que sufren la inseguridad cotidiana son las mismas que sufren la precariedad económica y social".

"Hemos vivido un verano de vergüenza para Francia. El presidente se mofa de los valores de nuestra República y ensucia nuestro país en el extranjero", aseveró Aubry, que fue criticada por algunos socialistas por su discreción frente a la ofensiva del jefe del Estado en el terreno de la seguridad.

La primera secretaria también descalificó a Sarkozy porque, a su juicio, pretende desviar la atención y utilizar la inmigración y la inseguridad para "esconder sus fracasos" en el plano económico, social y de la seguridad.

Manuel Valls, otro de los aspirantes a la candidatura socialista, tampoco eludió las críticas al presidente de la República. Reprochó a Sarkozy haber "fracasado" con su política de seguridad y propuso varias medidas desde su experiencia de alcalde de una ciudad del extrarradio de París.

En una entrevista, Valls sugirió la creación de una Policía de cercanía y sacar a patrullar a las calles a los 3.000 agentes dedicados a los traslados de presos.

La cuestión de las deportaciones de gitanos, que suman más de 8.300 en lo que va de año, será objeto de una reunión de responsables franceses con los comisarios europeos competentes y probablemente contará con presencia del Gobierno rumano.

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