Los sondeos dan a Livni la victoria en los comicios israelíes por escaso margen

  • El centrista Kadima gana el sprint final a la derecha de Netanyahu · Los extremistas de Israel Beitanu se convierten en la tercera fuerza por delante de los laboristas, que cosechan su peor resultado desde 1948

El partido centrista Kadima, liderado por la ministra de Asuntos Exteriores Tzipi Livni, se impuso ayer por escaso margen al derechista Likud de Benjamin Netanyahu en los comicios legislativos celebrados en Israel.

Según los sondeos a pie de urna, los ultraradicales de Israel Beitenu (Nuestra Casa Israel) se habrían convertido en la tercera fuerza del país por delante del histórico Partido Laborista que cosechó sus peores resultados electorales desde el nacimiento del Estado de Israel en 1948.

Si lo resultados oficiales confirmaran lo anunciado por todos los sondeos, Livni habría dado la gran sorpresa ya que hasta casi el mismo día de los comicios su formación se veía superada por el derechista Likud en las encuestas preelectorales, si bien es verdad que la ventaja de hace unos meses se había ido reduciendo paulatinamente.

De acuerdo con los sondeos de las cadenas de televisión Canal 1 y Canal 10, el Kadima consiguió 30 diputados frente a 28 de su principal rival. Según el sondeo de otra cadena televisiva, Canal 2, Kadima logró 29 diputados por 27 del Likud, mientras que el sondeo divulgado por el periódico Yediot Aharonot, el más popular del país, otorga 28 escaños al partido de Livni y 26 al de Netanyahu.

De confirmarse los sondeos, la alta participación, superior al 63% y mayor de lo previsto pese a lo inclemente de las condiciones meteorológicas a lo largo de la jornada, benefició al Kadima.

De todas maneras, el triunfo de Livni no significa en absoluto que vaya a ser la futura primera ministra israelí, la primera mujer que lo lograría desde la histórica líder laborista Golda Meir.

"Incluso si Netanyahu recibe menos votos que Livni, se prevé un bloque derechista tan grande que sería algo muy raro que no llegue a primer ministro", afirmó en televisión el analista del diario israelí de izquierdas Haaretz Gideon Levy.

Y es que la enorme atomización de la Knesset (Parlamento) israelí, compuesto por 120 miembros, obliga a los aspirantes a dirigir el país a conformar una complicadísima coalición de Gobierno que, con los resultados de ayer, es mucho más factible con una alianza de la derecha, la ultraderecha y los partidos ortodoxos.

De hecho, las elecciones de ayer son una consecuencia de la incapacidad de Livni para formar una coalición estable tras la renuncia del todavía primer ministro israelí, Ehud Olmert, implicado en varias investigaciones por corrupción.

En las calles se podía ver a colaboradores de partidos políticos luchando contra el fuerte viento para repartir todavía propaganda electoral. Y es que en Israel la caza del voto se prolongó hasta el último minuto. Para simbolizar la apretada diferencia con la que los candidatos llegaron a las elecciones, el diario Maariv, uno de los principales de Israel, publicó una portada doble reversible con fotos tanto de Netanyahu como de Livni con el titular "El próximo primer ministro". Así, el lector podía decidir qué portada poner.

"Tengo simpatías por Livni, pero creo que éste no es su momento. Necesitamos un hombre fuerte que sepa lo que tiene que hacer para defender el país. Parece por eso que va a ganar Netanyahu", señalaba Gabriel Bernstein, un joyero de Jerusalén quien, sin embargo, hasta el mediodía de ayer aseguraba no saber a qué lista votar de las 33 que se presentaron a las elecciones.

Al ejercer el voto cerca de su casa en Tel Aviv, la ministra de Relaciones Exteriores Livni instó a sus electores a vencer al frío y la lluvia. "Estamos cerca, podemos conseguirlo y lo que es más importante ahora es salir de casa y votar", dijo.

También Netanyahu instó a los suyos a no dar la batalla por ganada de antemano. "Al principio todo el mundo pensaba que ganaría de todas maneras y muchos se han permitido disipar su voto en todo tipo de direcciones. Pero no podemos permitirnos este lujo. El que quiera el cambio debe votar al Likud", afirmó en su colegio electoral de Jerusalén.

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