El ARCO menos malagueño recibe a Unicaja y JM

  • La Fundación Unicaja ya ha hecho sus compras y ayer anunció la adquisición de un lineograbado de Picasso y otras cuatro obras con un presupuesto de 70.000 euros

Mientras el continuo flujo de público abarrota cada pasillo de los nuevos rincones de ARCO, Unicaja propone un pequeño oasis con Ámbitos y espacios, un proyecto enmarcado en el programa Grandes colecciones de la 27 edición de la Feria Internacional de Arte Contemporáneo de Madrid que hoy abre sus puertas al público. La institución financiera es lo poco que ha quedado del naufragio malagueño en la nueva etapa de esta cita -Diputación, la galería Alfredo Viñas y artistas como Enrique Brinkmann se han caído-. Junto a ella, ha aparecido como por sorpresa, en el espacio paralelo ARCO 40, la galería Javier Marín, en su primera visita a la feria madrileña.

Unicaja ha reunido en la propuesta 20 piezas de su colección. Técnicas diversas, desde la fotografía digital al óleo tratan de lo humano y su relación con lo urbano y la naturaleza. Esta selección no solo va a viajar a Madrid, próximamente lo hará a Málaga para después girar por toda Andalucía.

Pero más allá de la importancia de llevar a ARCO obras de artistas como Raúl Belinchón o Juan Muñoz, esa exposición demuestra la voluntad de Unicaja de "estar presente y formar parte" de la escena del arte contemporáneo, según explicó ayer durante la presentación a los medios, Felipe Faraguna, nuevo presidente de la Obra Social de la entidad financiera.

ARCO es una feria de compra y venta de arte, y ahí también está presente Málaga, aunque a pequeña escala. Unicaja anunció ayer la adquisiciones de cinco obras por valor de 70.000 euros. La más destacada de ellas es la de un lineograbado de Picasso, Naturaleza muerta con sandía (1961), comprado en la galería madrileña La Caja Negra. Además, ha apostado por el estadounidense John Baldessari y su serie Oreja y narices (2006), ejemplo del nuevo pop. Completan la lista de compras tres fotografías de gran formato. Farugana aprovechó ARCO para insinuar la posibilidad de crear un centro de arte. "CAC o no CAC (en referencia al Centro de Arte Contemporáneo de Málaga), seguimos con nuestra apuesta. El CAC sólo es un contenedor y hay muchos", comentó.

Lejos de comprar, el malagueño Javier Marín ha asistido a ARCO para vender. Ayer, a las 18.00, "aún no me he estrenado", reconoció el galerista que ha llevado a Madrid obras de Irene Andessner, Carlos Schwartz e Iván Pérez. Seguro que se estrena, ya que Fernando Centeno, diputado de Cultura de la Diputación de Málaga, dejó caer en su paseo de compras por la feria que así lo haría -también será afortunada la galería Alredo Viñas-.

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