Adiós, Rodin, adiós

  • Las siete esculturas que han permanecido en la calle Larios desde el 17 de octubre se despiden hoy de Málaga después de haber protagonizado uno de los fenómenos culturales del año

Todo pasa y todo queda, pero alguna intuición más optimista de lo normal hacía presagiar que las siete esculturas de Auguste Rodin (El pensador y los seis ensayos de Los burgueses de Calais) plantadas en la calle Larios el 17 de octubre iban a permanecer allí para siempre. Tan bonitas han lucido, especialmente desde la inauguración de la iluminación navideña y la consiguiente conquista del entorno de la mano de propios y extraños. Pero la ilusión ha vuelto a ser vana: las estatuas, prestadas por el Museo Rodin de París, serán hoy retiradas y posteriormente llevadas a Palma de Mallorca, donde protagonizarán una nueva exposición organizada por la Fundación La Caixa. Granada y Valladolid serás las siguientes plazas que recibirán a estos majestuosos visitantes, representantes del mejor arte decimonónico.

En concreto, el proceso de retirada de las piezas se prolongará previsiblemente durante dos días, según informaron ayer fuentes municipales. Los conservadores responsables trabajarán a partir de la primera hora de la tarde en el desmontaje de las obras y esta noche, a partir de las 22.00, se procederá al traslado de las mismas. Los pedestales, las bases y los paneles saldrán de la calle Larios mañana, aunque cabe la posibilidad, siempre y cuando el ritmo de trabajo y las condiciones lo permitan, que la operación quede culminada al completo esta misma noche. También hoy el Ayuntamiento hará pública la cifra estimada de visitas que han recibido las esculturas, calculada a partir de las imágenes registradas por cámaras y controladores distribuidos en torno a las estatuas. Se espera, según las mismas fuentes, que el número de personas que han visto la exposición confirme a la misma como uno de los grandes eventos culturales de los últimos años en Málaga y una carta de presentación idónea para la candidatura la Capitalidad Cultural de Europa en 2016.

Durante los dos meses que han permanecido en la ciudad, las siete representaciones se han integrado en la vida cotidiana de la ciudad hasta convertirse en símbolos inesperados. El pensador ha ejercido de verdadero centro neurálgico, de reclamo para las citas y de espectáculo para el permanente corrillo que le ha rodeado desde su instalación. Las esculturas han servido de modelos para estudiantes de Bellas Artes y Arquitectura, que han copiado en plena calle y lápiz en mano las perfectas anatomías que esculpió Rodin. A Málaga le costará, en suma, saberse sin estos colosos, pero los disfrutará la memoria.

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