Admiradores convierten la tumba de Bécquer en un buzón con el más allá

  • Como si de un santo se tratara, el poeta recibe centenares de peticiones

La tumba de Gustavo Adolfo Bécquer, en el Panteón de Sevillanos Ilustres, es receptora desde hace años de los mensajes escritos que dejan cientos de personas, en su mayoría adolescentes, como si el poeta fuera un santo laico o alguien que desde el más allá pueda hacer que se cumplan deseos de los mortales. Al panteón subterráneo de la Iglesia de la Anunciación se accede por la Facultad de Bellas Artes de Sevilla, uno de cuyos funcionarios, Fernando González Domínguez, encargado de guiar a las visitas concertadas, dijo que esta tradición de dejarle notas a Bécquer existe desde hace muchos años.

Hace catorce años, cuando González Domínguez fue destinado a Bellas Artes él mismo dejó un haiku (poema breve de tradición japonesa) en la tumba del poeta y diez años más tarde, cuando le encargaron un artículo sobre estas notas para una revista, seleccionó unas cuantas y entre ellas encontró su haiku, que todavía estaba allí.

Del casi medio centenar de enterramientos que reúne el Panteón de Sevillanos Ilustres, entre los que se encuentran los de Arias Montano, Alberto Lista, Félix Reinoso o Cecilia Bohl de Faber, el único que recibe estos mensajes de ultratumba es el del poeta, quien comparte sepultura con su hermano, el pintor Valeriano Bécquer. Además de las visitas concertadas con la Facultad de Bellas Artes, el panteón, durante el curso escolar, se abre al público una tarde a la semana y es mostrado por un grupo de alumnos de segundo de Bachiller del Colegio Buen Pastor, momento en que los admiradores del poeta aprovechan para dejar sus mensajes bajo la escultura del ángel que preside la tumba.

Casi todos estos mensajes tienen tono romántico, piden un amor para toda la vida o conservar el que ya poseen, aunque también los hay pragmáticos y desenfadados, como el que dice: "Esto... espero que me concedas una novia que esté buena, buena, buena, buena. Por favor, ¿eh?" Los hay que expresan su admiración por el poeta diciendo "Yo quisiera parecerme a ti", y los hay conjuntos, como el que dejaron Eros, Pablo, Víctor, Josema y Bernardo, todos los cuáles piden hallar "el verdadero amor" y, para que no haya dudas, dibujan en el mismo folio de su mensaje una mujer desnuda de largos cabellos.

Hay mensajes largos que son casi relatos, como el que empieza: "Hoy hace un año que te hice el amor por última vez, 365 días recordando la blancura de tu piel y el aroma de París..."; breves y directos: "Para que el amor nos vaya bien y tengamos mucha salud", y hasta descreídos: "Por mí que no quede". Curiosamente predominan los mensajes masculinos sobre los femeninos, y también los hay de parejas que van a dejar su nota como si de una promesa se tratara, como si se hubieran adelantado, aunque sin la fortuna del best-seller, a la moda de los candados desatada por la novela del italiano Federico Moccia.

Entre los mensajes de parejas hay uno firmado por Josema y Bea, cuyos nombres están escritos dentro de un corazón, que dice: "Me has devuelto la sonrisa, has despertado mi corazón, sólo ruego al cielo que estés conmigo eternamente, mi amor, te quiero, te quiero, y te amo con todo el fulgor de un alma que ruge con fuerte pasión".

De los dedicados a deseos, hay mensajes de padres preocupados por el futuro de sus hijos: "Quisiera que mis hijos se realizaran como escritores" y de estudiantes que le piden al poeta que interceda por ellos: "Por estar aquí varios jueves. Por estudiarte en nuestro colegio y por muchas cosas más (que no se nos ocurren) ayúdanos a sacar Segundo de Bachillerato. A cambio te seremos fieles. Aprobar en junio!" .

Estudiantes norteamericanas han dejado mensajes medio en español medio en inglés, otro en portugués concluye diciendo "Quero ser moito amada", y una misma firma ha dejado varios prometiendo flores si consigue sus deseos.

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