¡Ahí está el detalle!

  • En el año 1972 Cantinflas vino a España para rodar una versión pretendidamente cómica de la obra maestra del ilustre autor Miguel de Cervantes: 'Don Quijote cabalga de nuevo'

A veces empleamos -o escuchamos- palabras que, si nos paramos a pensarlo, tienen un origen totalmente artificial y que denotan la influencia alcanzada por quienes las idearon. Así si decimos de un suceso que es "rocambolesco" (espectacular o inverosímil) le debemos el adjetivo a "Rocambole" un personaje de ficción (un ladrón de guante blanco que vive un sinfín de aventuras) creado por el novelista francés Ponson du Terrail y si calificamos algo de "kafkiano" (absurdo y angustioso) evocamos a Frank Kafka el genial escritor checo que acostumbraba a hacer pasar a los personajes de sus obras por situaciones tan disparatadas como surrealistas.

De la misma forma, en el DRAE aparece el verbo "cantinflear" con el significado de: "Hablar de forma disparatada e incongruente y sin decir nada", esto es, expresarse igual que lo hace el personaje creado por el actor mexicano Mario Moreno: Cantinflas.

A finales de los años treinta y tras una serie de apariciones como actor de reparto en el, por entonces, muy pujante cine mexicano, Mario Moreno empezó a ser conocido a raíz de su papel en Ahí está el detalle (1940), una comedia de enredo en la que Cantinflas corteja diariamente a su novia en casa de los señores donde trabaja de criada con el principal objetivo de que la cena le salga gratis y donde una serie de malentendidos le llevarán a comparecer delante de un tribunal acusado nada menos que de asesinato.

En esta película ya están presentes todas las características que le harán tan popular: su pequeño bigote, sus pantalones caídos, su ridículo sombrerillo y su peculiar forma de hablar tan rápida como ininteligible para sus interlocutores: "Ahí está el detalle, que no es ni lo uno, ni lo otro sino todo lo contrario"; "Hay momentos en la vida que son verdaderamente momentáneos" o, por ejemplo, "¿Cómo dice que me dijo que dijo?". Mario Moreno le da protagonismo al "peladito", esto es, a la persona de la clase social más humilde que para "no dejarse morir de hambre" se vale de la viveza, la inteligencia y la astucia para poder salir adelante a través del "rebusque" que viene a ser un trabajo tan precario como irregular que le ayuda a subsistir.

A lo largo de toda su filmografía Cantinflas hará variaciones de este mismo personaje de la misma manera que Charles Chaplin siempre hacía de Charlot. Ambos, Charlot y Cantinflas, fueron de los personajes más populares del cine cómico, si bien el mexicano tenía en su contra, el hándicap del idioma. Gran parte de su comicidad residía en su verborrea y su peculiar forma de hablar y eso suponía un grave obstáculo para los espectadores del mundo anglosajón. Cantinflas llegó a ser una auténtica celebridad en México, en la mayor parte de los países hispanoamericanos y en España donde quizá por estar habituados a ver las películas y los telefilms norteamericanos con el doblaje que realizaban los mexicanos, entendíamos a la perfección las disquisiciones y trabalenguas del personaje.

Tras el éxito de Ahí está el detalle, Mario Moreno se asoció con el director Miguel M. Delgado y juntos cosecharon innumerables triunfos de crítica y taquilla: Los tres mosqueteros, Soy un prófugo, El portero o Siete machos. En la década de los 50, Cantinflas logra, por así decirlo, el máximo lucimiento de su personaje del "peladito" en clamorosos éxitos como: El bombero atómico, Si yo fuera diputado y Abajo el telón.

Tanta grande fue su repercusión en el mundo del cine que su fama llegó hasta Hollywood donde el productor Michael Todd le contrató para hacer del sirviente francés de David Niven en la superproducción La vuelta al mundo en ochenta días. Posteriormente participaría en Pepe, película en que un mozo de cuadras mexicano emigra a Estados Unidos tras los pasos un caballo con el que está muy encariñado y que ha sido adquirido por un director de cine yanqui (eso da pie a que en la película hagan cameos famosos como Gary Cooper, Bing Crosby, Maurice Chevalier o Jack Lemmon).

Sin embargo, Mario Moreno consciente de que su humor no obtenía el mismo resultado al norte que al sur de Rio Grande, volvió a México y rodó otra buena tanda de películas taquilleras: El bolero de Raquel, El extra, El padrecito (que, curiosamente y quizá por nuestro gusto por las películas de tema religioso, alcanzó su mayor recaudación en España), El Señor doctor, Su excelencia y Por mis pistolas. En 1972, Cantinflas vino a España para rodar una versión pretendidamente cómica de la obra maestra de Miguel de Cervantes: Don Quijote cabalga de nuevo. Fernando Fernán Gómez hacia de Don Quijote y Mario Moreno encarnó a Sancho Panza. La película fue todo un fracaso y Cantinflas decidió volver a su tierra natal donde todavía protagonizó películas de éxito: Conserje para todo, El ministro y yo y El patrullero.

En 2014 el mexicano Sebastián del Amo ha escrito y dirigido Cantinflas un "biopic" del actor mexicano protagonizado, sorprendentemente, por un actor español: Óscar Jaenada. Aunque de haber sido anglosajón su huella en el cine habría estado a la altura de los grandes genios, no cabe duda de la influencia y el carisma del personaje de Cantinflas: fue el precursor de los monologuistas, fue un "inventor del idioma" (hace unos años un cómico español sin apenas cultura: Chiquito de la Calzada creó una variante lingüística popular del mismo calado que la del mexicano) y su verbo "cantinflear" está más vigente que nunca o es que acaso.... ¿no es eso lo que hacen constantemente nuestros políticos?.

Etiquetas

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios