"Ahora es tiempo de serenidad, de encuentro y evolución"

  • El coreógrafo granadino irrumpe el domingo y lunes en el Teatro Cervantes con 'Solo y Amargo', donde se presenta "a corazón abierto" acompañado de siete músicos

Acostumbra a hacer las cosas a su manera y el éxito sobre las tablas le acompaña. Rafael Amargo (Granada, 1975) emprende ahora vuelo libre, sin más ataduras que su inspiración, en Solo y Amargo, el espectáculoque se sube este domingo y lunes al Teatro Cervantescon siete músicos como arropo y la melodías de Jacques Brel ó Antony and the Johnsons, justificadas: "Tienen una voces flamenquísimas, rajadas y jondas", afirma desde Israel.

-Se presenta por primera vez solo en un espectáculo de 120 minutos sin interrupción, ¿una forma de superarse a sí mismo o de renovarse en tiempos de crisis?

-No creo que la crisis tenga nada que ver. Era el espectáculo que quería hacer, me lo debía desde que empecé. Quizás este hubiera sido un buen primer espectáculo, pero empecé con grandes producciones y tenía la necesidad de abstracción, de sentir esa soledad y ternura que se pierde con el tiempo.

-Bailar al compás de Jacques Brel o Antony and The Johnsons, ¿es exponerse demasiado a la crítica o a los flamencos más puristas?

-Si conoces mi evolución ya sabes que me fijo poco en este tipo de críticas, porque si está bien hecho y bien interpretado y con alma flamenca... ¿Se puede ser más flamenco que ellos dos?

-Ahora hace 20 años que dejó su Granada natal y se enfrenta a una nueva década con un montaje totalmente renovado, ¿siente que empieza de cero?

-Tras 20 años en Madrid era tiempo de moverse y asentarme para crecer, aunque aún tengo la espina del sur. A ver cuándo siento esa llamada de que el sur me quiere y me instalo en mi Andalucía. Llegará...

-Además se atreve a cantar nada menos que Ne me quitte pas, ¿un anuncio del drama que le espera al espectador?

-Si ya me lo preguntas como un drama , ya vamos mal (risas). En la evolución del espectáculo es el momento más corto porque es el meridiano, cuando empiezo a profundizar en mi soledad. Nada más, no pretendo vender que sé cantar, simplemente me salen unas notas desde el corazón y las transmito al público. Mejor que quedarme callado, ¿no crees?

-Tras este reto, ¿le pide el cuerpo más calor humano sobre el escenario o seguirá con lo que funciona?

-A mí me da igual que las cosas funcionen o no. Lo que funciona no sabe uno nunca lo que es. El público manda. Pero en el siguiente montaje creo que también seguiré solo, porque quiero probar esta sensación con otros instrumentos .

-Uno de su proyectos es poder formar una compañía estable de flamenco en Cataluña. ¿Con qué idea y qué medios cuenta para ello?

-Ya está en marcha, pero va lento porque las instituciones no están pasando su mejor momento. Hay que ver qué pasa. Son tiempos difíciles y de cambios para todo.

-El pasado año viajó con una bailaora malagueña, La Lupi, y su guitarrista Curro de María a Ucrania y al Líbano, ¿podría repetirse?

-Por supuesto. Yo con ellos al fin del mundo, son mi gente. Son admirables, están sin moverse de su Málaga querida haciendo cosas cuando otros tuvieron que emigrar. La administración pública debería contar más con ellos, por llevar Málaga por el mundo con la dignidad y el amor que ellos la llevan.

-¿Con la madurez se pierde eso de ser el enfant terrible del gremio?

-Cuando tienes hijos te das cuenta de que este título ya no te pertenece. Ahora es tiempo de serenidad, de encuentro y evolución.

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