Las catas en Alcazabilla desvelan el uso de restos de cabra en salazones

  • Los arqueólogos han hallado la batería de piletas mejor conservada de Málaga y, probablemente, la más antigua, de entre el siglo II y III · Las excavaciones continuarán hasta finales de verano

Desde hace siete meses la calle Alcazabilla es una maestra de Historia. La ciudad de Málaga tiene en este enclave una imprescindible fuente documental para datar la huella de fenicios, romanos y árabes. El pasado diciembre comenzaron las excavaciones en la zona, y en febrero los arqueólogos conocían los primeros indicios de los moradores romanos con el hallazgo de una fontana ornamental relacionada con la producción de garum, la más afamada de las salazones malacitanas. Junto a espinas, escamas y otros restos de pescados, los expertos han hallado ahora vestigios de cráneos y esqueletos de cabras utilizados también para salazar "como producción complementaria a la pesca en épocas de escasez", explicó ayer Luis Efrén Fernández, director técnico de las excavaciones.

En la zona que linda con el Teatro Romano, las últimas catas han sacado a la luz la batería de piletas de garum en mejor estado de conservación de las halladas en Málaga y, "probablemente" la más antigua, detalló Fernández. El experto sitúa las cuatro piletas (y su asociación perimetral) encontradas hasta el momento entre el siglo II y III d. C. "Conservan sus techumbres de tégulas y los muros de cierre de la época", explicó. Recordó asimismo que tanto los restos caprinos como los de pesca hallados en la ciudad tienen un precedente en los trabajos realizados por sus homólogos en el entorno de la Bahía de Cádiz

Junto a los vestigios de pescado y ganado caprino, los arqueólogos han hallado restos de caracoles de tierra "que se salaban, se cocinaban y se envasaban en ánforas para enviarlos luego a la metrópolis, a Roma y al resto del Mediterráneo", añadió Fernández.

En paralelo al Teatro Romano, las excavaciones han destapado además una arquería a modo de acueducto polifuncional, que conducía el agua hasta la zona del convento del Císter "y que servía como elemento delimitador del espacio público del teatro", sostuvo el técnico. Durante el reinado del emperador Augusto el coliseo era considerado un espacio menor, construido con materiales pobres. Con la instauración de la Lex Flavia malacitana, la ciudad entró dentro de los programas imperiales, se embelleció y el teatro, ya ornamentado, empezó su etapa gloriosa a pleno rendimiento (siglos I y II d. C).

Hasta la fecha, los trabajos en el subsuelo han alcanzado un máximo de profundidad de cinco metros sobre el rasante actual (niveles de la Roma republicana). Las catas continuarán hasta finales de septiembre y los expertos esperan profundizar un metro más, hasta los niveles púnicos. "Llegar a los fenicios, a unos 8 ó 10 metros de profundidad es muy complicado y peligroso. Necesitaríamos más espacio", aclaró.

Con un presupuesto de más de 460.000 euros (financiados al 50 por ciento entre Junta de Andalucía y Ayuntamiento) las excavaciones de Alcazabilla, una vez concluidas ofrecerán propuestas a ambas administraciones para la remodelación urbanística de este enclave, encrucijada de culturas.

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