Alemania y sus dos modelos

  • La exposición '2 arquitecturas alemanas. 1949-1989' muestra, en su exilio de la sede de la Diputación, el viaje paralelo de la RFA y la RDA durante los cincuenta años que vivieron de espaldas

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El silencio rodea a la exhaustiva y profusa exposición 2 arquitecturas alemanas. 1949-1989, trabajo más que notable que el Instituto para las Relaciones con el Extranjero de Alemania ha traído hasta Málaga, tras pasar por Sevilla, y que en nuestra ciudad sufre de soledad en el exilio de la nueva sede de la Diputación de Málaga. La exposición se nutre de documentos fotográficos magníficamente presentados, junto a planos, esbozos y textos, además de 40 maquetas, que quizá disfruten pocos o muy pocos. La mecánica de la muestra es una comparativa continua entre los distintos modos en que se desarrollaron los distintos programas de construcción en la RFA y la RDA.

Desde que se inaugurara por primera vez el pasado 13 de diciembre, ayer se volvió a presentar al público, 2 arquitecturas alemanas. 1949-1989 exhibe, al vacío que le rodea, un proceso de investigación minucioso que duró dos años y tuvo dos comisarios -Simone Hain y Hartmut Frank-, uno por cada Alemania, y cuyo objetivo es "tratar de recuperar la memoria de una época", en palabras del responsable de la exposición en España, Christoph Strieder.

La estructura de los contenidos se organiza en torno a Estado, Cultura y fe, Vivienda y tiempo libre, Educación y enseñanza, Economía y tráfico. Así, por los paneles de la exposición se posible descubrir cómo afrontaron las dos Alemanias la construcción de teatros, iglesias, bloques de viviendas, centros comerciales, pabellones deportivos, universidades, aeropuertos, museos, torres de comunicación, memoriales, fábricas...

Más allá del placer que provoca volver a descubrir los méritos de los grandes maestros de la Alemania occidental -Mies van der Rohe, Gropius, Eiermann o Scharoun- o de admirar las aportaciones al milagro alemán de foráneos -Le Corbusier, Aalto o Siza-, lo verdaderamente sorprendente es poder descubrir edificios y autores ignorados de la Alemania oriental. "También en la RFA desconocíamos qué se hacía en la RDA", comentó ayer el responsable de la exposición en España, Christoph Strieder. "De todos modos, hablar de autor en la Alemania oriental es complicado porque allí trabajaban en equipo", explicó Strieder. El muro de Berlín era más alto y efectivo de lo que ahora podemos imaginar.

Existen tipologías propias de cada Alemania. En la RDA son casi inexistentes las viviendas unifamiliares, mientras que en la RFA no existen ejemplos paralelos de los palacios del pueblo orientales. "La cultura en la RDA era más dirigida que en la RFA", recordó Christoph Strieder. Pero también hay paralelos, como la enorme similitud a la hora de solucionar los programas de auditorios o nuevas ciudades, aunque en la RDA no fue hasta los 60 que se olvidó la consigna original de borrar todo vestigio de las enseñanzas de la Bauhaus -es curioso comprobar el historicismo de las propuestas orientales de los 50, como en el memorial de Buchenwald, con reminiscencias a los de Bismarck de la primera década del siglo XX-.

Con todo, resulta claro que la RDA, olvidada y difuminada en la reunificación, tiene un legado arquitectónico digno y unos maestros con obra de importancia: Henselmann y Graffunder son dos de los más notables, junto a Skoda. Pero es una señal de los tiempos la desaparición del Palacio de la República de Berlín Oriental, obra dirigida por Graffunder y asesinada por el amianto y la derrota económica.

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