Almudena Grandes: "La libertad de un escritor son sus lectores"

  • La autora protagonizó ayer en el Teato Cánovas un encuentro con clubes de lectura dentro de la Feria del Libro y desgranó algunas claves de su literatura

La expectación era mucha y la cita no defraudó. Almudena Grandes visitó ayer la Feria del Libro de Málaga para mantener un encuentro en el Teatro Cánovas con varios clubes de lectura (dedicado especialmente a su último libro, Inés y la alegría) y antes se reunió con algunos periodistas para apuntar ya algunas de las claves que luego desgranaría en la complicidad de sus seguidores. Grandes, autora de novelas de indudable proyección como Los aires difíciles, Castillos de cartón y El corazón helado, dedicó de hecho sus primeras palabras a sus lectores: "Joaquín Sabina dice que él y yo tenemos el mejor público de España, pero después de haber publicado una novela de mil páginas y otra de 750 tengo que decir que no, que el mejor público de España lo tengo yo". Y rompió una lanza directa: "Siempre se escribe y se habla mal de los lectores, se dice que ejercen mucha presión, que imponen a los autores sus tiempos, que son los pequeños tiranos del sector editorial detrás de los grandes tiranos que son los editores. Pero yo creo que los lectores son la libertad de un escritor: yo les doy lo que les tengo que dar y ellos me dan de comer".

Respecto a Inés y la alegría, primera entrega de una serie de seis novelas que lleva por título Episodios de una guerra interminable, Grandes afirmó que, si bien se considera "una defensora de la ficción como un instrumento intelectual tan válido como cualquier otro", en esta obra "tenía que recurrir a la no ficción para contar lo que quería contar, aunque eso haya desconcertado a mucha gente". Tras exponer un apasionado panegírico de Benito Pérez Galdós, Grandes se erigió en continuadora de la tradición novelística del siglo XIX: "Max Aub escribió El laberinto mágico 70 años después de los Episodios Nacionales de Galdós, y yo he escrito Inés y la alegría 70 años después de Max Aub". Y con respecto a la polémica aparecida recientemente en torno a la Real Academia de Historia, la escritora consideró que "el trabajo más importante en cuanto a la memoria histórica lo hacen en España historiadores de mi edad o más jóvenes. Después de muchos años en los que la historia contemporánea ha estado en manos de historiadores anglosajones y franceses, ellos están impulsando una verdadera democratización de la historia. Y, desde una Transición que se había declarado autosuficiente, ya iba siendo hora. Lo que ciertos historiadores neofranquistas propugnan es una reacción a esto, pero lo de la Academia no es más que un contratiempo muy caro".

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