Álvaro Pombo gana el Nadal con una novela reflexiva sobre la indiferencia

  • El escritor santanderino consigue el galardón gracias a su obra 'El temblor del héroe', que parte de la experiencia de un profesor jubilado · El periodista Rafael Nadal gana el Premi Josep Pla de prosa en catalán

El escritor santanderino Álvaro Pombo ganó ayer el 68 Premio Nadal con su novela El temblor del héroe, una obra en la que el autor reflexiona sobre la indiferencia y que trata sobre "la ética del cuidado", según comentó al recoger el galardón anoche en el Hotel Palace de Barcelona. El autor bromeó con los asistentes por ser "el más viejo de la sala", y recordó que de adolescente le maravilló el primer premio Nadal, Nada (1944), de Carmen Laforet, aunque dio pocos detalles sobre su libro y se limitó a decir que se sitúa en un "espacio verbal imaginario" que va desde Grecia hasta la actualidad.

La novela, presentada al premio bajo el seudónimo de Jorge Bruno y el título ficticio de Los amigos de Roman, parte de la experiencia que vive un profesor universitario jubilado, que contempla un suceso, y que da pie a Pombo a hablar sobre la indiferencia en la sociedad.

El Nadal tiene una dotación de 18.000 euros y el jurado estaba integrado por Germán Gullón, Lorenzo Silva, Andrés Trapiello, Angela Vallvey y Emili Rosales.

Novelista prolífico, las narraciones de Pombo (Santander, 1939) son valoradas por su propósito metaliterario y por una sorprendente variación de registros expresivos, tal y como describe la web Biografías y vidas. Se licenció en filosofía y letras en la Universidad Complutense de Madrid, y se inició en la literatura con los poemarios Protocolos (1973) y Variaciones (1974), este último galardonado con el premio El Bardo para nuevos poetas. Publicó luego el libro Relatos sobre la falta de sustancia (1977), un conjunto de doce cuentos centrados en personajes estrafalarios y amorfos. A partir de entonces, y aunque siguió escribiendo versos, se dedicó básicamente a la novela.

Su primer título fue El parecido (1979), al que siguió El hijo adoptivo (1983), editada el mismo año que El héroe de las mansardas de Mansard (1983), obra que obtuvo el premio Herralde de novela y donde cuenta la historia de una familia de la alta burguesía de su ciudad natal. Posteriormente salieron Los delitos insignificantes (1986) y El metro de platino iridiado (1990), que narra las relaciones de María, un ama de casa, y Martín, un escritor que deshace su matrimonio tras una convivencia de diez años.

Pombo ha tratado también el tema de la infancia en Aparición del eterno femenino contada por S.M. el rey (1993), y el de los seriales televisivos en Telepena de Celia Cecilia Villalobo (1995). Sus últimas novelas son Donde las mujeres (1997), Cuentos reciclados (1997), de temática ecologista, La cuadratura del círculo (1999), galardonada con el premio Fastenrath, y El cielo raso (2001), ambientada en el siglo XII y de carácter anticlerical y antimilitarista. El 16 de octubre de 2006 se le proclamó ganador del premio Planeta por la novela La fortuna de Matilda Turpin.

Premio Josep Pla

En la misma velada literaria, que cada año supone la apertura de la temporada literaria, además del Nadal se ha fallado el 44 Premio Josep Pla de prosa en lengua catalana, ambos convocados por Ediciones Destino, y que recayó en el periodista Rafael Nadal por su obra Quan erem felicos, que son sus memorias de infancia en Girona.

Rafael Nadal (Girona, 1954) retrató en su anterior libro Los mandarines a 19 personajes influyentes del ámbito cultural, económico y político, desde su privilegiada atalaya que le brindó el haber sido director de El Periódico de Catalunya.

En la obra con la que ganó anoche el Pla, Nadal continua escribiendo desde su propia experiencia, aunque en esta ocasión lo haga de su entorno más íntimo y familiar, los "felices" años de la infancia a los que alude el título del libro. Tras hacerse público el fallo, Rafael Nadal explicó que "cuando todos tiran la mirada atrás llegan a un punto a partir del cual ya no recuerdan nada" y ese punto de inflexión es para el ganador cuando un año se quedó encerrado solo en el interior de una pastelería de Girona en época de Navidad, porque todas las estanterías y los escaparates estaban llenos de turrones.

Califica sus memorias de "novela autobiográfica", basadas en las peripecias de "una familia de doce hermanos en la Cataluña de la posguerra, que va haciendo un recorrido por todos los paisajes infantiles, a veces de manera íntima, en otras de un modo cinematográfico". En las páginas del libro, Nadal recorre los paisajes del casco antiguo de Girona, los veranos en la masia familiar o los largos cinco años de internado, que da como resultado "una mirada infantil hacia la pequeña burguesía de provincias", "en ocasiones ingenua, y en otras rebelde".

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