El Alzheimer derrota a Charlton Heston, el rostro épico del Hollywood clásico

  • El protagonista de 'Ben-Hur' y 'Los Diez Mandamientos' fue uno de los rostros más célebres del cine de los años 50 y 60 · Protagonizó más de 100 filmes y ganó un Oscar al mejor actor · Fue presidente de la Asociación Nacional del Rifle de EEUU

El actor estadounidense Charlton Heston, ganador del Oscar al Mejor Actor en 1959 por Ben-Hur, encargado de dar vida a figuras como Moisés, Miguel Ángel y el Cid Campeador y principal exponente del cine épico de Hollywood durante los años 50 y 60, falleció la noche del sábado a los 84 años de edad, según informó el portavoz de la familia, Bill Powers. El representante, que declinó comentar las causas concretas de la muerte de Heston, añadió no obstante que el actor falleció en su domicilio de Beverly Hills, con su esposa durante más de 60 años, Lydia Marie Clark Heston, a su lado.

Heston había revelado en 2002 que padecía los síntomas de la enfermedad de Alzheimer, a través de un comunicado en el que anunciaba su voluntad de reconciliar "valor y aceptación a partes iguales", según recoge el medio cinematográfico especializado Variety.

"Nosotros lo conocimos como un adorado esposo, un amable y devoto padre y un dulce abuelo (...) Nadie puede pedir una vida más completa que la de él. Ningún hombre podría haber dado tanto a su familia, a su profesión y a su país", expresó la familia en un comunicado.

Heston (nacido como John Charles Carter el 4 de octubre de 1924 en Evanston, Illinois) inició su andadura cinematográfica, que abarcaría finalmente más de 100 películas, protagonizando la adaptación de la obra de teatro de Henrik Ibsen Peer Gynt (1941). Poco después se puso en la piel de Marco Antonio en Julio César, adaptación de la obra de Shakespeare filmada por David Bradley. Fue el precedente inmediato de su salto al estrellato. En 1952 protagonizó El mayor espectáculo del mundo, dirigida por Cecil B. DeMille, ganadora del Oscar a la Mejor Película y al Mejor Guión.

Ya asentado en Hollywood, Heston se insertaría definitivamente en el género de la aventura y de la épica religiosa con filmes como Cuando ruge la marabunta (1954) y, sobre todo, con su papel de Moisés en Los Diez Mandamientos, también dirigida por DeMille, en 1956. No obstante, el actor se reservó un hueco en su apretada agenda para protagonizar uno de sus papeles más recordados por los cinéfilos: el del policía Ramón Miguel Mike Vargas, en la obra maestra de Orson Welles Sed de mal. Fue el propio Heston el que exigió ser dirigido por el genial director, e incluso reembolsó de su bolsillo los gastos necesarios para asegurarse que Welles estaría detrás de las cámaras en este revolucionario ejercicio de cine negro, premiado en el Festival de Bruselas por los cineastas Jean-Luc Godard y François Truffaut.

No obstante, el papel más memorable de Heston llegaría en 1959, dando vida al príncipe judío Judah Ben-Hur en la épica cinta del mismo nombre, dirigida por William Wyler y que sentó el estándar por el que el resto de las superproducciones serían juzgadas a partir de ese momento. Coprotagonizada por Stephen Boyd, Jack Hawkins y Frank Thring, el film sigue ostentando el récord de estatuillas de la Academia de Hollywood, con 11 premios, un número sólo igualado por dos películas deudoras de su legado: Titanic, de James Cameron, y El retorno del Rey, de Peter Jackson.

La década de los 60 es, para Heston, la de consolidación a la cabeza de los principales filmes históricos de Hollywood. En 1961 interpretó a Rodrigo Díaz de Vivar en El Cid, el film de Anthony Mann, cuyo rodaje se prolongó durante tanto tiempo que Heston fue incapaz de promocionar la campaña presidencial de su buen amigo el entonces candidato demócrata John Fitzgerald Kennedy. Durante esa época, Heston comenzó a implicarse cada vez más en los problemas de la sociedad estadounidenses, llegando a participar en una marcha del entonces incipiente Movimiento por los Derechos Civiles junto a Martin Luther King, antes de derivar a tendencias mucho más conservadoras en los últimos años de su vida. Mientras, seguía interpretando a personajes históricos como San Juan Bautista en La historia más grande jamás contada (1965) y el pintor Miguel Ángel en El tormento y el éxtasis (1965), con la que dio por concluida esta etapa de su carrera. En 1968 protagonizaría el que consideró el papel favorito de su carrera en Will Penny, la historia de un vaquero que entabla amistad con una mujer y su hijo.

A finales de los 60 y durante los años 70, Heston protagonizó un giro temático en sus papeles al apostar por un género con aires de renovación: la ciencia ficción, con cuatro películas, todas ellas adaptaciones de libros de éxito y caracterizadas por la pesimista perspectiva con la que se dibujaba el futuro de la Humanidad: El planeta de los simios (1968) y su inferior secuela, Regreso al planeta de los simios (1970) -en la que asumió a regañadientes un papel testimonial-, El último hombre... vivo (1971) y uno de los ejemplos más recordados (y amargos) del género: Cuando el destino nos alcance, donde compartía cartel con otra leyenda de la pantalla, Edward G. Robinson.

A lo largo de esa década, Heston se apuntó al género de desastres en Aeropuerto 1975 y Terremoto (las dos de 1974), en lo que fueron sus últimas apariciones estelares en la gran pantalla, antes de limitar su presencia a lo largo de las décadas de los 80 y 90, en las que sí aceptó trabajar a las órdenes de su hijo, Fraser Heston (Alaska, 1996), compartir cartel con Arnold Schwarzennegger (Mentiras arriesgadas, James Cameron, 1994) y prestar su imponente voz de narrador en Armageddon (Michael Bay, 1998) y Hércules, de Walt Disney (1997).

Las ideas de Heston fueron definidas por el propio actor en 1999, en un discurso proclamado en la Escuela de Derecho de Harvard, donde lamentó la "guerra cultural" en la que se encuentra, a su juicio, inmersa la sociedad estadounidense, amenazada por la "corrección política".

"Marché con negros en los años 60 a favor de sus derechos civiles, antes de que estuviera de moda, pero cuando dije el año pasado que el orgullo blanco es tan importante como el orgullo negro, el rojo, o el de cualquiera, me llamaron racista; he trabajado con homosexuales de extraordinario talento durante toda mi vida, pero cuando dije que los derechos de los homosexuales no deberían ir más allá de los míos o de los vuestros, me llamaron homófobo", declaró.

Heston fue presidente la Asociación Nacional del Rifle desde 1998 hasta 2003, y fue objeto de las críticas del público cuando en 2000 respondió a la propuesta del candidato Al Gore de retirar el derecho constitucional de la Segunda Enmienda a portar armas de fuego.

En una posterior entrevista con el documentalista Michael Moore en su documental Bowling for Columbine (2002), Heston suspendió el encuentro a la mitad y se negó a seguir contestando las preguntas.

En los últimos años de su vida, el actor abandonó su implicación en cuestiones políticas y se retiró de la vida pública.

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