'Amantes', lujuria regada con anís

  • El ensayo 'Abismos de pasión' recuerda la película de Vicente Aranda cuando se cumplen 25 años de su estreno

Los grandes directores españoles se han acercado al erotismo desde perspectivas muy diferentes; de la visión festiva de Berlanga al espíritu tortuoso de Buñuel, de la voluptuosidad de Bigas Luna al volcán en erupción de Vicente Aranda. Este año se cumple el 25 aniversario del estreno de Amantes, la película que fundó un nuevo género en España y que, con un argumento sacado de la interminable historia negra de la España de posguerra, consiguió mostrar fotograma a fotograma el proceso de una concupiscencia que se desborda.

"Vicente Aranda tenía un instinto muy singular y muy poderoso para rodar escenas pasionales muy fuertes, sin ningún interés moralizante pero sí con un enfoque muy personal", señala Concha Gómez, autora junto a Carlos F. Heredero de Abismos de pasión. Amantes de Vicente Aranda (Festival de Málaga-Luces de Gálibo), un ensayo sobre una película transgresora que se adentró en los rincones más oscuros del alma humana.

En el libro se repasa la génesis de un filme inspirado en un crimen real perpetrado por José García y Francisca Sánchez, los amantes originales. "Su historia era tal y como se refleja en la película, lo que había que hacer era dar vida y carnalidad a estos personajes", afirma Gómez para poner como ejemplo el personaje que interpreta Maribel Verdú, la tercera protagonista del triángulo amoroso. Aranda decidió que no podía morir en las tapias de un cuartel, donde la mataron en la vida real. Así que, ya que estaban en Burgos, había que darle un final más espectacular y decidieron asesinar al personaje con la catedral de Burgos como telón de fondo, aprovechando una espectacular nevada. Al final no se sabe si la asesinan o se trata de un suicidio, un interrogante que se remarca con la imagen de los zapatos abandonados, un concepto que llevaba tiempo rondando la cabeza del director al que le llamaba la atención que los suicidas decidan acabar con su vida descalzos.

"En sustancia no cambia nada, el suceso es tal cual, pero su creatividad le permite llevarlo a un lugar más espectacular dotando a los personajes de la dimensión que la película necesita", continúa la profesora del departamento de Periodismo y Comunicación de la Universidad Carlos III de Madrid y del Máster de Medios Interactivos y Periodismo Multimedia de la Universidad de Granada.

Uno de los elementos que acabaron por fascinar a Vicente Aranda fue la rudeza de la historia, que el crimen se cometiera después de empinarse una botella de anís, la alegoría perfecta de la España profunda. "A él le fascinaban estas cosas tan atávicas, pero es que la sentencia del Tribunal Supremo relata que los investigadores encontraron una botella de anís al lado de la chica y que, después del crimen, él se va a desayunar y se toma otra copa", relata la coautora del libro. "Incluso en la banda sonora de José Nieto se escucha el rasgueo de una botella de anís, pero de manera muy suave y sutil".

Como curiosidad, Aranda había pensado en Antonio Banderas y en Concha Velasco para interpretar a los personajes que acabaron encarnando Jorge Sanz y Victoria Abril, una pareja que, en principio, se adaptaba mejor por edad y por físico a los amantes originales. Pero Concha Velasco se negó porque, en ese momento, no estaba por la labor de desnudarse en pantalla -como poco-, aunque parece que después se arrepintió de su mojigatería y no dudó en aparecer con los pechos desnudos en París-Tombuctú de Berlanga. Así que tuvieron que rebajar las edades de todos los protagonistas, lo que implicaba modificaciones como trasladar el suceso de los años 40 a finales de los 50, "cuando el ambiente en España era un poco más luminoso y no había que ser tan tenebroso en la escenografía, un escenario en el que el desgarro venía por la historia, y ya no tanto por el ambiente".

Amantes es una historia truculenta aunque, 25 años después, lo primero que se recuerden sean las imágenes de alto voltaje con las que el director se adentró en el género del thriller sexual. "Era un hombre capaz de filmar las escenas más fuertes, pero con una gran elegancia en la planificación de los planos, no hay sexo explícito y se insinúa más de lo que se ve, así que él retira la cámara cuando cree que los temas están apuntados, no necesita subrayar cuando la historia ya está contada, es un volcán de lava y también un iceberg", continúa Concha Gómez.

La película iba a ser un capítulo para la serie La huella del crimen que producía en aquella època Pedro Costa, el hombre en la sombra del proyecto. Pero la historia tenía tanta entidad que el olfato de ambos, director y productor, los llevó a hacer un largometraje con la crónica de José García y Francisca Sánchez. "Aranda decía que el argumento le fascinaba porque el ser humano es capaz de todo si de deja llevar por los instintos más primarios, por cómo una botella de anís puede nublar la mente de cualquiera... Era una historia muy transgresora para ese momento de España y no necesitaba buscar recursos estilísticos extravagantes", señala la profesora sobre este tratado de pasiones desatadas que llegó a ser calificado de pornográfico en su momento. Hoy, un cuarto de siglo después, Amantes es mucho más que un pañuelo en el ano de Jorge Sanz retirado a tiempo y con pericia por Victoria Abril en el momento del clímax.

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