Crítica de Lírica

Amores trágicos

cavalleria rusticana / pagliacci

Teatro Cervantes. Fecha: 9 de abril. Programa: 'Cavalleria Rusticana' de Pietro Mascagni y 'Pagliacci' de Ruggero Leoncavallo. Intérpretes: Orquesta Filarmónica de Málaga, Coro de Ópera de Málaga y Escolanía Santa María de la Victoria. Solistas: Tatiana Anisimova, Javier Palacios, Rodrigo Esteves, Eduardo Sandoval y Virginia Wagner, entre otros. Dirección musical: Jorge Rubio. Dirección del coro: Salvador Vázquez. Dirección de la escolanía: Narciso Pérez del Campo. Dirección escénica: Marco Carniti. Aforo: Completo

Desde que a finales del siglo XIX alguien decidiera unir en un mismo programa la quitaesencia del verismo musical, Cavalleria Rusticana y Pagliacci se han hecho inseparables en los escenarios de todo el mundo. Dos historias que hablan de lo mismo: de amor y dominación, del desdén de los amados con los amantes, y de cómo los celos y el despecho hacen emerger la fragilidad y el carácter voluble del sentimiento más puro, que desemboca en delación, venganza y muerte.

Con una escenografía austera, conceptual y bien concebida, mobiliario y elementos arquitectónicos hacían de eficaces agentes evocadores espacio-temporales y permitían un polivalente juego de interiores y exteriores dinámico y consistente. Por su parte, la presencia de actores circenses y niños enriqueció notablemente la puesta en escena de 'Pagliacci'. En el terreno vocal, los papeles protagonistas descollaron de manera indiscutible en ambas obras. Tatiana Anisimona protagonizó una inconmensurable -a veces excesiva- Santuzza. En el papel de Turiddu, Javier Palacios, discreto en la serenata O Lola, se desquitó con una intensa y convincente despedida de Mamma Lucia (y no es fácil; sólo un italiano es capaz de un graffiti que diga "Ti amo, mamma"). Eduardo Sandoval, ofreció un Canio más que solvente, con un magnífico Vesti la giubba. Las intervenciones en Gli aranci y en la escena de la misa (Regina coeli) en Cavalleria dejaron muestras de la gran calidad del conjunto coral. Aunque la música Leoncavallo carece de la inspiración melódica de Mascagni, la interpretación de Pagliacci fue más lucida.

La orquesta, a la que por momentos parecía quedársele escaso el foso del Cevantes, estuvo bien empastada, logrando buenas sinergias con las voces y captando con acierto la esencia de las distintas escenas.

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