Antequera, tierra de leyendas (IV)

  • La adquisición del retablo de la Virgen de los Remedios y la fundación del municipio son las dos nuevas fábulas que rodean la historia de la localidad

De boca en boca, de abuelos a padres y de padres a hijos. Las leyendas antequeranas se han mantenido hasta la actualidad. Una de ellas es la llegada de la Virgen de los Remedios, patrona de Antequera, a la ciudad en el año 1519. Cuentan que fue el Apóstol Santiago, patrón de España, quien entregó la imagen a Fray Martín de las Cruces, prior del convento de Terciarios Franciscanos, situado entonces en una heredad conocida como los Remedios Viejos. Un pastor de Antequera marchó a Córdoba en busca de trabajo. Paró en el santuario de Villaviciosa de Córdoba y allí vio una imagen que otro pastor cordobés había hurtado a unos trabajadores que la habían encontrado cavando una viña, en Villaviciosa de Portugal.

Tras oír las buenaventuras que le habían sucedido al pastor cordobés, el pastor antequerano decidió robarla y marchar de nuevo a Antequera. Allí encontró trabajo con un señor cuyos ganados pastaban cerca del convento de Terceros. El pastor entregó la pequeña imagen al convento, pero dos años después se descubrió que la imagen había sido robada de la ermita de Villaviciosa de Córdoba, y llegó el deán de la catedral para llevársela. Diez días después, llegó al monasterio un caballero montado en un caballo blanco y portando una cruz roja y una imagen. El caballero ordenó al portero que llamase al Padre Ministro y al llegar éste, quedó asombrado al ver al visitante de aparición celestial. El caballero le dijo que tomase la imagen que le enviaba Dios, la cual sería el universal Remedio de Antequera.

La piadosa escena quedó interpretada en el ático del retablo mayor de la iglesia actual en la que aparece el Apóstol Santiago sobre el blanco caballo entregando la imagen mariana a Fray Martín. El Cabildo de Antequera proclamó Patrona a Nuestra Señora de los Remedios. La devoción creció ante su evidente protección a la ciudad y los milagros debidos a su intercesión en pías peticiones de sus devotos. En 1922 se celebró los actos de la Coronación canónica de la venerada imagen.

La última de las leyendas que vamos a contar en esta miniserie nos lleva hasta la creación de la ciudad de Antequera, con sus primeros pobladores y los dioses del Olimpo. Cuenta la leyenda que cuando Hércules, hijo de Júpiter y de Alcmena, estaba cumpliendo el mandato del rey Eurysteo de apoderarse de las vacas de Gerión, se encontró con un gran dique que soportaba una gran extensión de agua. Hércules los rompió abriendo una brecha, llamada hoy Los Gaitanes del Chorro, por donde las aguas se precipitaron en dirección al mar. Para dejar memoria del portentoso hecho, clavó en el suelo 25 grandes lajas de piedra, en cuyo centro clavó tres a modo de pilares, y cubrió el recinto con cinco enormes losas, creando así la conocida cueva de Menga de Antequera. Al marcharse Hércules dejó pobladores, quedando así fundada Antikaria, si bien para protegerla del solano, o viento del sudeste, fue emplazada al oeste del cerro que los moros llamaron Vixaray, y que hoy se llama Cerro de la Cruz, y al este del llamado de la Horca o Pingorotes, donde milenios más tarde se construiría la estación de ferrocarril. La fundación de Antequera por el personaje mitológico Hércules, fue reconocida por los romanos y elogiada con una estatua que un día coronó el Arco de los Gigantes, al que fue trasladada en 1585 por el corregidor Juan Porcel de Peralta. Más tarde, destruida por los buscadores de tesoros, queda solamente de ella la parte inferior, que se conserva en el Museo Arqueológico Municipal. Pero este dios griego no sólo fue recordado en el Arco, sino también en la parte superior de la fachada de la iglesia de San Sebastián, y en una medalla de bronce acuñada en los tiempos de Antikaria, quedando así en perpetua memoria grabada en mármoles y bronces.

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