Antonio Soler, doctor Honoris Causa: "Escribir es volver a casa"

  • El escritor recibe el reconocimiento a su trayectoria en un Paraninfo de la UMA abarrotado

"Escribir es volver a casa". Con estas palabras agradecía ayer el escritor malagueño Antonio Soler (1956), el nombramiento como doctor Honoris Causa por la Universidad de Málaga (UMA), como reconocimiento por sus méritos profesionales. "Ha sido un largo camino para llegar al punto de partida", agregaba. Málaga queda así, casada a su nombre también en el ámbito académico. Durante su discurso, en un Paraninfo de la UMA abarrotado, Soler se mostró "honrado" por recibir este reconocimiento y destacó que la memoria "ha sido uno de los ejes principales de todo lo que ha escrito, algo que junto a la imaginación es "una suma" en todos sus trabajos, algunos traducidos a una docena de idiomas.

Soler, cuya laudatio fue llevada a cabo por el profesor Hipólito Esteban Soler, valoró la escritura como "comprensión, revelación, luz y conocimiento", algo que desde su infancia le acompañó como una herramienta de "evasión de unos miedos quizás prematuros, de inseguridades y presagios dudosos, una huida hacia ámbitos preservados" que encerraban los libros. En el solemne acto académico de investidura, señaló de forma positiva que se haya considerado para este premio su recorrido personal, "que ese viaje no haya sido descabellado", y que hayan considerado "que ha dado determinados frutos", algo que agradeció "desde un punto de vista íntimo, personal".

Además, el escritor malagueño rememoró el fallecimiento de su padre, algo que abrió una frontera "que requiere de puentes muy firmes para circular por el mundo exterior", puente que para él fueron los libros y que lo acercaron a sí mismo. "Los libros no son una evasión, son una inmersión", enfatizó Soler, que recordó los personajes de esos libros que conoció, experiencia que valora "como conocer a nuevas personas".

Soler señaló cómo encontró su estilo con la obra Bendición de la tierra de Knut Hamsun, y con la que aprendió que la lectura moral y la literaria "no van parejas". "La historia de la literatura es la historia de los sueños del hombre", indicó, resaltando que ya conocía que la literatura era una forma de vida, con un sentimiento que latía dentro de él y que le conectaba de forma precisa con la realidad, algo que le servía para reconciliarse con el mundo. Su padrino, señaló que Soler utilizó la literatura para "comprender y ordenar el caos del mundo", algo que lo llevó a la escritura en la juventud con un primer relato que recibió un premio literario en el País Vasco, junto a la posterior pérdida de su inocencia y juventud en sus obras.

Un tema recurrente en sus trabajos es la Guerra Civil, que plasma en tres obras que recogen el drama humano en este escenario donde "traza un trago sombrío de un país". Referente ya en la literatura contemporánea, Soler nació en Málaga en 1956 y es titulado como Técnico en Actividades y Empresas turísticas por la Escuela de Turismo de esta ciudad, aunque prefirió la literatura como medio de vida. Un camino que mano a mano, le ha dado también otros numerosos premios y reconocimientos.

En 1992 publicó su primera obra, el libro de relatos Extranjeros en la noche, al que siguieron Modelo de pasión que fue Premio Andalucía de Novela 1993, y Los héroes de la frontera, distinguido como Premio Andalucía de la Crítica en 1995. También fue reconocido con los Premios Herralde y Nacional de la Crítica en Narrativa de 1996 por Las bailarinas muertas, además del Premio Primavera de Novela 1999 por El nombre que ahora digo.

Este escritor fue ganador del Premio Nadal en 2004 por la novela El camino de los ingleses, que fue llevada al cine en 2006 por el actor malagueño Antonio Banderas. Las últimas novelas de Soler, que fue nombrado en 2006 como Hijo Predilecto de Málaga, son El espiritista melancólico (2001), El sueño del caimán (2006) y Lausana (2010). Hace apenas unos meses está en las librerías Apóstoles y Asesinos, que relata una crónica de la Barcelona del siglo XX a raíz de la figura del anarquista Salvador Seguí.

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