Apo Teatro recupera al Beckett más afilado en la fidelidad de 'EndGame'

  • La agrupación malagueña lleva la pieza a la Sala Gades en inglés con subtítulos en español

Para los amantes del teatro no existe perspectiva más suculenta que la de comprobar la pervivencia de la obra de Samuel Beckett en manos jóvenes. Por eso resulta altamente estimulante la lectura de Fin de partida que la compañía malagueña Apo Teatro representa este fin de semana en la Sala Gades (el sábado y el domingo a las 20:00), estrenada en 2011 en la Escuela Superior de Arte Dramático como trabajo de fin de carrera. El montaje, de factura por tanto netamente malagueña, dirigido por David Pinazo y protagonizado por José Luis Guerrero, Fran Martín, Salvador Flores y María del Mar Suárez, se presenta como una aproximación extremadamente fiel a la pieza. Tanto es así que la versión a la que ha decidido recurrir la compañía es la traducción inglesa que el mismo Beckett facturó en 1958, un año después de publicar el texto original en francés. De esta manera, las funciones se celebrarán en inglés con subtítulos en español.

David Pinazo defendió ayer en la presentación la decisión de llevar a cabo el proyecto en inglés con el título EndGame al considerar que se trataba de la mejor opción posible: "Al principio manejé varias traducciones españolas, pero cuando leí la versión inglesa que había escrito Beckett me di cuenta de que había muchos juegos de palabras y matices que se perdían. Así que, ante la imposibilidad de asumir la exigencia que planteaba el montaje en el francés original, decidimos hacerla en inglés con subtítulos y respetar así la estructura fonética que había imprimido el autor". Esta decisión abrió a la compañía las puertas de algunos festivales europeos, pero cerró otras más cercanas. Tal y como señaló el actor José Luis Guerrero, "resultó fundamental el hecho de que nos dijeran que no podríamos hacerlo. Pues bien, hemos demostrado que se puede". Aunque en las primeras funciones Apo Teatro contó con la participación de un actor inglés que asesoró al resto de la compañía en materia de pronunciación, el reparto reúne ahora a cuatro intérpretes malagueños bien conscientes de que si una frontera no se puede poner al teatro es la del idioma.

Aunque con un ritmo más elevado que deja la función en una hora y veinte de duración, la puesta en escena respeta escrupulosamente, según Pinazo, "todo lo que dejó Beckett indicado al respecto", con los subtítulos proyectados sobre el fondo como un elemento más que interactúa con el espacio y los actores. El resto es bien conocido: cuatro personajes aguardan su extinción entre la placidez y la parsimonia. "Es cierto, en la obra no pasa nada, pero la vida interior de los personajes es un mundo", apunta Guerrero. Y Fran Rodríguez apostilla: "Lo más difícil para un actor es la inactividad que exige la obra". He aquí su grandeza.

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