Apuesta de futuro para la OFM

  • La orquesta arranca el próximo fin de semana un nuevo curso con Edmon Colomer en los mandos, en una línea continuista pero reveladora en cuanto a intenciones · Destaca la nómina de directores y solistas invitados

Como en años anteriores, y desde que Edmon Colomer asumiera la dirección artística de la Orquesta Filarmónica de Málaga (OFM), la programación de la nueva temporada -que comienza con el Concierto de bienvenida del próximo sábado- responde a un proyecto serio y muy personal, reflejo de un particular vitalismo musical de profundas convicciones, en el que junto al canon clásico que representan Haydn, Brahms, Strauss o Tchaikovski, encuentran acomodo propuestas estéticas más contemporáneas y menos habituales por estos lares, como las Alfred Schittke, Henry Dutilleux o Frank Martin.

A excepción de los dos primeros programas, que forman un miniciclo dedicado a los conciertos para piano y orquesta de Brahms, la ausencia de un criterio sistemático vuelve a ser el distintivo de una programación tan heterodoxa como plural, que huye de convencionalismos y rémoras academicistas. Sin más imposición que la de la calidad artística, se busca en cada programa, eso sí, un sentido unitario, un tema o una referencia simbólica que trascienda la mera experiencia musical: unas veces en la literatura (Las flores del mal, uno de los programas más atractivos, con las suites de Pelleas et Mélisande de Fauré y Daphnis et Cloè de Ravel); otras en clave humorística (Lo que el viento se llevó, para Les Éolides de Cesar Frank, composiciones para instrumentos de viento de Kurt Weill y Frank Martin, y la archiconocida partitura de Max Steiner para el clásico cinematográfico como colofón); y otras en la fuente de inspiración (La consagración, que con obras de Ramón Humet, Brahms y Stravinski, es otro de los platos fuertes de la temporada).

Uno de los aspectos más cuidados del programa es su vertiente pedagógica. Se mantiene la meritoria serie de conferencias Una hora con el maestro, que este año cuenta con algunos ponentes invitados. Asimismo, se incluyen un programa dirigido al público más joven (De leyendas y cuentos) y otro dedicado a la figura del compositor español Julián Orbón, en el que se incluye una obra de otro gran desconocido, el italiano Alfredo Casella. También las efemérides pueden ser una forma de pedagogía, además de un acto de reconocimiento. Esta temporada se conmemoran los aniversarios de Xavier Montsalvatge, Benjamin Britten y Verdi. Todos ellos están en la programación, aunque con una presencia desigual; ciertamente, parece discutible que únicamente el compositor italiano sea merecedor de un concierto monográfico (¡y nada menos que el de clausura!). En el capítulo de los homenajes es preciso mencionar también el que la OFM tributará al que fuera su primer director, Octav Calleya, en su septuagésimo aniversario. El maestro de origen rumano volverá a ponerse al frente de la orquesta malagueña para dirigir obras de Enesco, Turina, Albéniz y la tercera de Beethoven.

Naturalmente, no será el único. A pesar de las circunstancias económicas (lo que quizás explique la ausencia de estrenos absolutos esta temporada), la nómina de directores y solistas invitados mantiene un extraordinario nivel. Además del pianista Alexei Volodin, que hace doblete con los conciertos de Brahms, destaca la presencia del malagueño Jesús Reina. Acompañado por la experimentada batuta del inglés Howard Williams, Reina interpretará el Concierto de Mendelssohn, una de las cumbres del repertorio violinístico. Un tándem igualmente interesante es el que forman el director Michael Sanderling y el solista de la Filarmónica de Berlín Stefan Dohr, en el Concierto nº1 para trompa y orquesta de Strauss. Lluís Claret, Nikolaj Znaider, los directores Nicholas Milton, Shinik Hahm y Francesco La Vecchia o el Cuarteto Quiroga (de cuya magnífica interpretación de Berg hace un par de años en el Ciclo de Música Contemporánea dimos cuenta aquí) completan un más que atractivo plantel que conjuga la veteranía y oficio de figuras consolidadas con jóvenes valores en plena progresión.

Vuelven a tener su espacio en la programación los conjuntos corales más relevantes de la ciudad. La Coral Cármina Nova estará acompañada del Orfeón Universitario en el tradicional concierto de Navidad, en el que repiten las orquestaciones de Ginovart. Asimismo, protagonizará el de Semana Santa, para cuyo programa se ha recuperado el Miserere de Eduardo Ocón. Por su parte, el Coro de la Ópera de Málaga será el encargado del homenaje a Verdi.

En fin, una programación plural, equilibrada y abierta en la que se percibe una loable -y difícil- intención de satisfacer al público más numeroso posible, al tiempo que se mantiene la fidelidad a unos criterios estéticos propios que apuntan en la buena dirección.

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