Apuntes para una trama

  • Juan Tébar imparte en Málaga un Máster en Guión con el que echa a andar la Escuela de Cine Mamerto López-Tapia

El talento no se puede inculcar pero sí las herramientas para encauzarlo de la mejor forma posible. Porque las historias no se escriben solas, estudiantes, cinéfilos y escritores en ciernes acuden a cursos y máster de guión como el que se imparte estos días en la recién inaugurada Escuela de Cine Mamerto López-Tapia (en una de las sedes del IMFE), bajo el paraguas del Festival de Málaga. Del 26 de marzo al 16 de mayo el guionista Juan Tébar López-Cortón se encarga de transmitirle a siete alumnos la pasión por relatar en fotogramas.

"Incluso los personajes accidentales deben tener alguna razón de ser, que no parezca que sobran", recordaba el pasado miércoles Tébar ante el borrador de trama de uno de sus alumnos. Y como ejemplo magistral Billy Wilder y los imprescindibles secundarios de El apartamento, precisamente una de las películas que se trabajarán durante el curso.

Conceptos como sinopsis, tratamiento, nudo y desenlace bailaban sobre la pizarra mientras las palabras de Tébar se encargaban de ilustrar la práctica de una profesión "en la que no hay recetas mágicas, depende mucho de la creatividad y de saber comunicar", avanzaba.

Desde el primer día Tébar planteó este máster como una experiencia eminentemente práctica con la que adentrarse en la escritura de guiones, empezando por uno mismo. De las ideas para un corto que aporte cada uno se elegirán tres como aptas para desarrollarlas durante todo el curso.

"En este oficio hay que aprender a defender las historias", advertía Tébar como pieza clave del engranaje. Y acto seguido un alumno le sugería una posibilidad. "¿Puede existir esa persona contratada por el guionista para que venda su idea?". Y el profesor aceptaba la invitación como leiv motiv , incluso, de la trama de un guión.

Profesor en la Escuela de Cine de la Comunidad de Madrid y en la de San Antonio de Baños (Cuba), Tébar cuenta con el Premio Talento 2006 de la Academia de Televisión. Su experiencia le dice que la mayoría del alumnado confía en las posibilidades del mercado para los guionistas de series de televisión. "Director sólo hay uno pero escritores muchos", recordaba. Las motivaciones de Julio Montesinos apuntaban en esa dirección. Su primera vocación había sido la abogacía pero escribe "desde siempre" y no ha querido desaprovechar la oportunidad de realizar este máster y, por qué no, adentrarse en el mundo de la televisión. Para Sergio Ruiz, en cambio, el cine ha sido una suerte de apéndice a su formación de periodista. Está en el tercer curso, ya ha hecho sus pinitos con cortometrajes y relatos cortos, consciente de que la escritura de guiones necesita de un aprendizaje previo.

Al margen de asimilar un mínimo corpus teórico, un guionista gana cuanto más "cultura cinematográfica, literaria y de la vida en general tenga" y cuanto más aptitudes de "observador" desarrolle, sostenía Tébar.

La muerte del insigne guionista Rafael Azcona cogió a docente y dicentes en el inicio del máster y, qué mejor forma de rendirle homenaje que recurriendo a su filmografía como objeto de estudio. Terminada la clase del día Tébar asignaba una tarea para casa, la visión de El pisito.

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