"Asumo que hago música para tener un trocito de felicidad"

  • La Sala Vivero abre las puertas a 'La revolución sexual' de La Casa Azul, que presentará su último disco, con el que el grupo pop llama a la liberación

Guille Milkyway es el hombre que se esconde tras La Casa Azul, el grupo que inventó para dar rienda suelta a un pop vitalista inspirado en finales de los 70, que esta noche trae a la Sala Vivero.

-¿En qué consiste La revolución sexual?

-Es un título como cualquier otro, no creo que los títulos expliquen por sí solos el concepto de un disco. Coincidió que durante la grabación, me leí el ensayo de Wilhelm Reich y me pareció muy clarificador acerca de lo que sucede en la vida con las cosas que nos impiden ser felices y entendí que tenía relación con el disco.

-Sus canciones incitan a la felicidad, aunque trata temas dolorosos, ¿cómo lo consigue?

-La Casa Azul contrapone una temática costumbrista con el fondo de la frustración, el miedo y la ansiedad, con un sonido y una música con un concepto de canción vitalista, es algo que siempre me ha gustado mucho. Es algo casi terapéutico, asumo que hago música para poder tener un trocito de felicidad y quitarme las penas de encima.

-¿Cómo valora su paso por el concurso para ir a Eurovisión?

-Me presenté por romanticismo y coincidí con gente ajena a mi circuito, el underground, que es donde milito de forma consciente porque es la única forma que tiene el artista de poder expresarse libremente. Si consigo que la gente me conozca y que así abran una ventana a la otra música que se hace en España...

-¿Cómo se le ocurrió dar vida a un grupo fantasma ?

-Es una opción estética, muy inspirada en grupos de finales de los 70, que presentaban un mundo y una realidad hiperfeliz como herramienta escapista. Me interesa ubicar a La Casa Azul dentro de esa realidad distorsionada, me ayuda a expresarme mejor.

-¿Se cansa de que le comparen con Parchís?

-No, no soy nada crítico con ese tipo de cosas. La gente se avergüenza de todo a lo que le llevó la infancia, porque todavía hay ese complejo de aparentar mucho más de lo que se es. En el fondo Parchís no dejaba de ser otro grupo escapista.

-¿ Y de qué escapa?

-De las penurias de la vida. Nadie te ha invitado a la vida, uno se encuentra aquí con las cosas que le vienen y las puede asimilar bien o mal. A mí la música me ayuda a encontrar esa vía de escape y recoger ratitos felices.

-¿Cómo plantea el directo?

-Son directos que se alejan de la estructura estándar de los conciertos de grupos habituales. Es todo muy visual e intentamos crear la fantasía de los discos. Se trata de vivirlo todo dentro de un entorno festivo.

-Mejor que antidepresivos, esta noche recomienda ir al concierto.

-(Risas) No sé, la gente suele pasárselo bien, se sacan las penas fuera, pero tampoco puedo obligar a nadie...

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