El Ayuntamiento estudia dejar la gestión del Teatro Echegaray en manos privadas

  • Aunque las obras de reforma concluirán en los próximos días, el espacio escénico sigue sin programación · El Consistorio quiere un centro "lo más singular posible", con una oferta "que no se solape con la del Cervantes"

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Cuando apenas faltan días para que la amplia reforma a la que ha sido sometido llegue a su fin después de ocho años de cierre (en 2001) y cinco de intervención (desde 2004), el recuperado Teatro Echegaray presenta todavía diversos aspectos a resolver que pueden generar algunas sorpresas. Uno de ellos es el de la gestión de sus actividades, tarea que el Ayuntamiento estudia ceder a una entidad privada siguiendo el sistema ya establecido en el CAC Málaga. Así lo señaló ayer el delegado municipal de Cultura, Miguel Briones, quien explicó que, "si bien hasta ahora ha sido el Teatro Cervantes el primer responsable de la gestión del espacio, aunque no se han llevado a cabo actividades escénicas", el Consistorio "no descarta adoptar un modelo de titularidad municipal y gestión privada". Esta fórmula respondería al deseo del Ayuntamiento "de lograr la mayor singularidad posible en el Echegaray para que sus ofertas no se solapen con las del Teatro Cervantes; por ello estamos trabajando en el diseño de una programación distinta y propia", añadió al respecto Briones.

Esta decisión vendría a responder a la incapacidad a la que se enfrenta el Consistorio de contratar espectáculos para el nuevo espacio por la falta de presupuesto. Si el pasado mes de enero la gerente del Teatro Cervantes, Charo Ema, ya advirtió de que no se contaba con financiación suficiente para conformar una programación en el Echegaray, a pesar de que el fin de las obras permitiría una hipotética inauguración esta misma primavera, Miguel Briones indicó ayer que la situación actual sigue siendo la misma. En este sentido, la inauguración anunciada a finales del año pasado por el propio alcalde, Francisco de la Torre, para después del próximo verano en coincidencia con el comienzo de la temporada 2009/2010, está todavía en el aire.

De hecho, si finalmente el Ayuntamiento decide dejar la gestión del teatro en manos privadas, la prometida inauguración se verá sometida a un nuevo e ineludible retraso, ya que el desarrollo de la convocatoria del concurso público, el plazo consiguiente para la recepción de propuestas y la resolución final (más el periodo correspondiente para las alegaciones) exigirán una espera de meses. A cambio, la gestión privada permitirá una mayor agilización en los procesos de contratación de espectáculos y la definición del Echegaray, según el deseo del Ayuntamiento, como espacio independiente del Teatro Cervantes, a pesar de que ambos compartirán la titularidad municipal.

Mientras tanto, la reforma del Echegaray (proyecto gobernado por Francisco Peñalosa hasta su fallecimiento el pasado agosto y continuado por Borja Peñalosa, hijo del anterior, junto a Salvador Moreno Peralta y César Olano) llega a su fin después de años de retraso motivado, en gran parte, por el hallazgo de vestigios arqueológicos en el suelo, finalmente cubiertos para su protección después de un exhaustivo análisis. Málaga gana con el Echegaray un teatro versátil y moderno, con capacidad para 300 localidades, dotado con otras tantas butacas de colores brillantes, retráctiles y desplazables, que permitirá acoger tanto representaciones teatrales tradicionales a la italiana como montajes contemporáneos tipo performance. La parte noble del edificio, inaugurado hace 77 años y construido por el arquitecto Manuel Rivera Vera, luce ya recuperada, con la fachada y el vestíbulo como principales señas de identidad. El escenario, por su parte, presenta un fondo variable de entre 6 y 9'5 metros y ocupa la mitad de la superficie del teatro, lo que refuerza la conexión con los espectadores. Todo un festín que todavía tendrá que esperar a quien se haga con las riendas.

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