Bach formateado

  • El sello español Arsis empieza con el último Bach del grupo Hippocampus la comercialización del 'pendrive' musical

La aparición comercial en 1982 del compact disc digital supuso una extraordinaria revolución en la industria fonográfica, que vivió años de auténtica lujuria expansiva. Pero la tecnología no se detiene y el viejo formato, el queridísimo CD, se ha convertido en un objeto que lleva tiempo dando a los industriales del disco más dolores de cabeza que beneficios. El tráfico de datos por la red parece su sustituto natural, pero aún hay quien cree en el concepto disco y para conservarlo no deja de buscar formatos físicos alternativos. Entre ellos, Fernando Rivera, responsable de Arsis, un pequeño sello español radicado en la provincia de Huesca, se lleva la palma en la asunción de riesgos: para celebrar el décimo aniversario de su existencia acaba de lanzar el GPD (Geaster PenDrive; Geaster es el nombre de su empresa).

El GPD se presenta como un pendrive de diseño personalizado que en esta primera experiencia tiene capacidad de 8 GB e incluye documentos multimedias en html y pdf que permiten acceder al contenido habitual de un CD (textos incluidos), aunque se añaden galería fotográfica (en jpg) y vídeos de alta definición. El audio incrustado en los documentos multimedia está en mp3, pero se incluye igualmente una carpeta con los archivos en formato wav (con calidad de sacd), mientras que los vídeos aparecen además en mov y mp4 para su reproducción en cualquier aparato multimedia al uso. Para no despistar demasiado al consumidor habitual de productos fonográficos, el GPD se presenta en una cajita de cartón algo más estrecha que las de los cedés habituales que contiene además la típica carpetilla con información y notas.

Para el lanzamiento del nuevo formato, Arsis ha escogido un trabajo, concebido originalmente para el CD, del conjunto Hippocampus. Actualmente la empresa trabaja en la posproducción de otros pensados ya directamente para el GPD, con grabaciones de audio y vídeo de alta definición. El tiempo sancionará las posibilidades de asentamiento comercial de un formato que como principal inconveniente tiene unos costes de producción muchos más altos que los del disco compacto.

La aventura se ha puesto en cualquier caso bajo la advocación de Bach, y eso ya resulta reconfortante. Alberto Martínez Molina e Hippocampus, el conjunto español que más energías ha dedicado a la música del Cantor, ofrecen tres cantatas (BWV 32, 54 y 84) y el Sexto de Brandemburgo con una calidad de sonido y una concepción estilística perfectamente puestas al día en el contexto de las interpretaciones a voz por parte. Todo suena claro y bien articulado, cuidado tanto el fraseo y la visión de conjunto como los detalles solísticos y de retórica. Rachel Elliott tiene una voz pequeña, ligera, pero muy bachiana, que se impone tanto en los diálogos con el estupendo bajo Jesús García Aréjula de la BWV 32 como en las expansiones expresivas de la BWV 84, mientras que Jordi Domènech instala la BWV 54 en una especie de escena compartida por la iglesia y el teatro.

Hippocampus. Alberto Martínez Molina Arsis (GPD) (Diverdi)

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