Beatles y mucho más: Liverpool, Capital Europea de la Cultura

  • La ciudad británica ya está lista para ser el centro de atención mundial este año con una amplia oferta de actos que no dejan de lado al cuarteto que la hizo famosa · En junio Sir Paul McCartney participará en un concierto

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Es imposible sustraerse del influjo de los Beatles en Liverpool. El aeropuerto se llama John Lennon. En el White Star, el pub donde habían tomado más de una cerveza, están sus nombres inscritos en placas metálicas, en los lugares que cada uno solía ocupar.

A la vuelta de la esquina se encuentra el Cavern Club donde John, Paul, George y Ringo fueron considerados estrellas ya en la primera hora. Naturalmente, sus antiguas viviendas también forman parte del programa, así como la calle Penny Lane que fuera inmortalizada con la homónima canción de Lennon y McCartney.

Sólo el hecho de que Liverpool fuera considerada como cuna de la música beat, hubiera sido motivo suficiente para que esta metrópoli portuaria en el noroeste de Gran Bretaña fuera considerada Capital Europea de la Cultura por todo un año. Y será éste, 2008. Finalmente Liverpool no sólo está ligada a la carrera de la banda más famosa del mundo sino que otras como The Rolling Stones, The Kinks y The Who recibieron su bautismo de fuego en la Mathew Street.

"El legado de los Beatles ayudó, pero con eso sólo no nos queríamos presentar frente al mundo", dijo Paul Newman. Una persona con idéntico nombre que la estrella de Hollywood es portavoz de la Compañía Cultural de Liverpool, una suerte de centro de operaciones para la transformación de una ciudad que languidecía junto al río Mersey en una metrópoli cultural.

Lo que se ha logrado aquí en tan pocos años es asombroso. La ciudad junto al Mersey había quedado postrada por más tiempo que otras regiones industriales debido a la espiral del desempleo y la falta de esperanzas. La revolución que encabezó Margaret Thatcher no se detuvo en Liverpool. "Maggie nos odiaba" refiere Phil Hughes, alcalde de la ciudad. "Porque aquí gobernaba el ala trotskista del Partido Laborista. Las inversiones fluían en todas direcciones menos hacia Liverpool."

Finalmente venció el pragmatismo y la cultura fue la cuerda con la que Liverpool logró salir del pantano. Como en ninguna otra ciudad británica se promovieron aquí espacios y actividades culturales, a pesar de los problemas sociales. La periódica bienal de arte moderno, la visita gratuita a las galerías de arte, el teatro y la filarmónica hicieron de Liverpool la segunda ciudad del reino en oferta cultural.

Esto llamó a inversores privados a participar del plan. En la sede de la Unión Europea, en Bruselas, se coincidió con el concepto de Capital Europea de la Cultura en 2008 con oídos y bolsillos abiertos. Finalmente llegó la ayuda desde Londres. Así fue como los Liver Birds, símbolo de la ciudad de más de 800 años, dejaron de señalar épocas de quebrantos para transformarse en señores de los cielos.

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