Ben Stiller debuta como neurótico en la Berlinale

  • El actor presentó ayer a concurso 'Greenberg', una comedia sobre la relación imposible entre dos seres solitarios

El joven realizador neoyorquino Noah Baumbach presentó este domingo en la terna por el Oso de oro del Festival internacional de cine de Berlín su película Greenberg, una comedia sobre la relación imposible entre dos seres solitarios que buscan su destino en las colinas de Hollywood.

La rubia y sexy Florence, interpretada por Greta Gerwig, trabaja en Los Angeles como "muchacha organizadora de la vida cotidiana" de la familia Greenberg, que posee una lujosa casa con piscina. Ella debe hacer a diario las compras, sacar el perro a pasear, cuidar de la casa cuando sus patrones no están. Florence vive sola en su pequeño apartamento. Quizás le gustaría ser artista y por eso canta los sábados por la noche en los bares. Cuando su jefe, Phillip Greenberg, parte al extranjero con la familia, el hermano de este, Roger Greenberg, encarnado por el célebre actor cómico Ben Stiller, se instala en la mansión. Una extraña relación de atracción y repudio va a nacer entre Florence y Roger, pues mientras ella trata de encontrar su propio lugar en la vida, él está muy encerrado en si mismo.

Stiller se presentó ante la Berlinale con la humildad de quien hasta ahora no había concurrido como aspirante a premio a ese festival. Cumplió con su papel, desempeñó el rol de chistoso y respondió con soltura de guionista a la pregunta irónica sobre cómo se había preparado para el papel: "Fue toda una transformación física, porque yo atiendo mucho a mi aspecto y ahí salgo desaseado, hasta tuve que adelgazar alguna libra...", dijo. De su personaje añadió que "está tan concentrado en su propia vida que es incapaz de abrirse a los otros. Tanto él como Florence tratan de situarse en la vida. El tiene la impresión de que cuenta con toda la vida por delante, pero en un momento se da cuenta que no es así, que no se vive eternamente".

"En la vida real no soy tan bueno contando chistes como en pantalla", concluyó. Al margen de su soltura profesional en las respuestas, la acogida de su film en la sección oficial de la Berlinale fue floja o hasta de impaciencia, en tanto que comedia ligera -y no de las mejores- algo intrusa en la lucha por los Osos.

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