Carlos Álvarez regresa este lunes a los escenarios tras 15 meses de ausencia

  • El barítono malagueño se siente "preparado" e "ilusionado" por el recital que dará en el Teatro Arriaga de Bilbao

La espera se ha hecho larga pero su protagonista confiesa sentirse ahora "preparado" para responder al reto. Después de 15 meses de ausencia, el barítono malagueño Carlos Álvarez regresa a los escenarios para responder al primero de los compromisos mantenidos antes de que se retirara por un grave dolencia en las cuerdas vocales. La cita será el próximo lunes 2 de mayo en el Teatro Arriaga de Bilbao junto a la soprano Rocío Ignacio y el pianista Rubén Fernández-Aguirre. "Se convierte casi en una vuelta más de una espiral que espero que vaya hacia arriba", expresó ayer el artista para referirse a una afortunada coincidencia. Y es que hace 21 años sobre ese mismo escenario, Álvarez debutaba por primera vez fuera de Málaga, con un pequeño papel en la ópera Marina, de Emilio Arrieta. Por entonces Emilio Sagí era el director del Teatro de la Zarzuela y hoy es, precisamente, el titular del Teatro Arriaga. Una mera casualidad que a Álvarez le invita a "comenzar de nuevo y "reinventarse", expresaba ayer.

Para el barítono, la prueba de fuego del próximo lunes se convierte en "fundamental", tanto por la respuesta vocal "como por la exigencia del público", admitía. Hasta llegar en buenas condiciones físicas a la cita, Álvarez ha pasado por un tiempo de trabajo "lento" y continuado para recuperar la voz y, sobre todo, "por el beneplácito de los médicos". La experiencia de intentos fallidos le ha servido para no precipitarse ni "fiarse de las sensaciones que tiene uno", confesaba. "Ha sido como un trabajo pauloviano, me ofrecían recítales s y yo ensalivaba, pero ya he aprendido a estar verdaderamente preparado para decir que sí. Sobre todo por respeto a mi trabajo y a mis compañeros", aseguraba.

El repertorio que interpretará sobre el Teatro Arriaga junto a la soprano Rocío Ignacio se compone de piezas variada de ópera y canción. Incluye desde piezas operísticas como Die Zauberflöte de Mozart hasta la canción Memory del musical Cats de Lloyd Webber, piezas napolitanas o Canciones Bíblicas de Dvorak. "De hecho sólo haré una concesión a la ópera a dúo con la soprano", apuntaba.

El hecho de no afrontar este desafío a solas contribuyó a que el malagueño se decidiera finalmente a dar el paso. "No asumir sólo la responsabilidad me permite estar más tranquilo, y además con una soprano que está en mi misma onda de vocalidad. Junto a Rubén, el pianista, formamos un grupo homogéneo", sostenía el barítono.

La última aparición del cantante sobre los escenarios fue en febrero de 2010 para inaugurar la temporada del Teatro de la Ópera de Roma, con Falstaff de Verdi, compositor en el que el malagueño se ha especializado con éxito de crítica y público.

En Málaga estaba prevista su actuación el día 8 de diciembre de ese mismo año en la Sala María Cristina dentro del ciclo Voces de Unicaja, un recital que finalmente suspendió alegando "motivos personales".

Carlos Álvarez desde 1990 ha desarrollado una de las carreras más fulgurantes del panorama mundial, actuando en los teatros más importantes y con los directores más afamados, como Muti, Solti, Davis, Maazel, o Gómez-Martínez, entre otros. Considerado uno de los mejores barítonos verdianos del siglo XXI, en 2003 recibió el Premio Nacional de Música. En 2009 al malagueño le diagnosticaron una leucoplasia que le obligó a suspender toda la temporada. Han pasado dos años y sus cuerdas vocales le permiten ahora regresar a su hábitat natural , el escenario.

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