La Casa Natal echa más leña al fuego con Miró

  • La Fundación Picasso repasa el compromiso del artista contra la dictadura

Parecía un contraataque no exento de humor, pero en realidad el proyecto ya había sido puesto en marcha por la anterior directora de la Casa Natal, Lourdes Moreno. La Fundación Picasso inauguró ayer en su sede de la Plaza de la Merced la exposición Miró. Su lucha contra la dictadura, una exposición que revisa el compromiso personal de Joan Miró contra el franquismo a través de tres carpetas de dibujos y litografías, esculturas y otras piezas realizadas por el artista entre 1966 y 1977 y pertenecientes a la colección del empresario mallorquín Pere A. Serra, amigo personal de Miró e inestimable mecenas de la Casa Natal, a la que ya prestó una parte importante de su colección de cerámicas picassianas. Resulta curiosa, tal y como admitió la comisaria de la muestra, Dolores Durán, la coincidencia de ésta con la que ha suscitado la polémica en el Museo Picasso, Viñetas en el frente: ambas dan cuenta de la posición absolutamente contraria a la dictadura que mantuvieron sus titulares, Picasso como hombre fuerte en materia de cultura del gobierno de la República, para el que el malagueño, entonces director del Museo del Prado, realizó en 1937 la serie de grabados Sueño y mentira de Franco (que protagoniza la exposición Viñetas en el frente) además del Guernica; y Miró como rebelde que, en el exilio interior de su casa en Mallorca, se negó una y otra vez a recibir a un Francisco Franco especialmente empeñado en conocerle mientras publicaba en Francia libros y series gráficas que caricaturizaban sin piedad al dictador.

Pero las coincidencias entre ambas exposiciones van bastante más allá. Ambas parten de la figura de Ubú Rey, el personaje creado por el dramaturgo francés Alfred Jarry ya a finales del siglo XIX que encarnaba todas las lamentables miserias que lucirían los tiranos del siglo XX. Picasso, que custodiaba en su casa la pistola de Jarry (a quien no llegó a conocer), se inspiró en Ubú para el primer grabado de Sueño y mentira de Franco, decididamente satírico; por su parte, Miró convirtió a Ubú en una obsesión personal desde que en 1937 dibujara un programa de mano para la representación en París de Ubú encadenado y hasta que en 1977 participó en la escenografía los figurines de Mori El Merma, un montaje de la compañía mallorquina La Claca inspirada también en Ubú Rey. El alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, no quiso ayer pasar por alto esta oportunidad y afirmó, no sin antes ofrecerse como mediador entre la Junta de Andalucía y la familia de Picasso, que el "compromiso con la libertad es inherente a la creación artística". Menudo guiño.

Lo realmente paradójico es que la Fundación Picasso tiene en sus fondos una carpeta completa de Sueño y mentira de Franco (los dos grabados que expone ahora el Museo Picasso fueron comprados el año pasado a Bernard Ruiz-Picasso) que, de he hecho, constituyó una de sus primeras adquisiciones. Fue Marina Picasso quien la regaló a la institución el 25 de octubre de 1989, un año después de la inauguración de la Casa Natal. Y la carpeta completa estuvo expuesta en la sala principal del museo nada menos que hasta 1998, entre otras cosas porque la Fundación no dispuso en todo aquel tiempo de muchos más fondos para exponer. El pintor Eugenio Chicano, que fue el primer director de la Casa Natal, afirmó ayer que durante aquellos nueve años "no hubo problema por parte de nadie, ni recibimos una sola queja". Desde entonces, los grabados de Sueño y mentira de Franco han ido enriqueciendo diversas exposiciones a modo de agentes contextualizadores. Naturalmente.

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