Crítica de Cine cine

Casa tomada

una segunda madre

Drama, Brasil, 2014, 114 min. Dirección y guión: Anna Muylaert. Fotografía: Barbara Álvarez. Música: Fabio Trummer, Vitor Araújo. Intérpretes: Regina Casé, Camila Márdila, Karine Teles, Lourenço Mutarelli, Michel Joelsas, Helena Albergaria, Antonio Abujamra. Cines: Albéniz.

El segundo largo de Anna Muylaert juega en la división más difícil, a saber, en el retrato de la condición humana expuesta a las complejidades, contradicciones y matices que, en ocasiones, como ya nos enseñaron los neorrealistas, pueden llegar a ser los espectáculos más fascinantes que puedan verse en una pantalla.

Una segunda madre escruta las relaciones entre padres e hijos y las dinámicas de clase desde una distancia observadora, entre ecos y resonancias que se repiten, desde esos pequeños detalles que consiguen, en los mejores momentos, borrar las estrategias de la escritura para que la pantalla transparente la vida llamando a las identificaciones primarias y a temas que a todos nos tocan.

El filme se sitúa en la casa de una familia acomodada de Sao Paulo donde trabaja Val, una afectuosa mujer de mediana edad que asume su condición de mucama supliendo además con su cariño por el hijo sus propias frustraciones como madre. En ese entorno de plácida servidumbre y códigos de clase irrumpirá Jessica, la hija de ésta, una joven inteligente que pone patas arriba las dinámicas viciadas y desiguales de un espacio y unas relaciones en las que no es difícil observar la metáfora de la propia realidad social brasileña.

Muylaert sitúa su cámara siempre a una distancia prudencial y observa todos esos gestos, situaciones y detalles que delimitan el estatus, la desestabilización masculina, los celos de la patrona y la contención de una mujer que parece haber interiorizado hasta el extremo su condición como modo de supervivencia.

De todo ello, y a pesar de ciertos momentos de sobreescritura costumbrista y subrayado dramático, surge una película poderosa capaz de desentrañar con verdad un universo entre escenas y elipsis que alejan y acercan este mundo de señores y siervos, de madres e hijos, de afectos truncados, frustraciones, errores repetidos y anhelos. Nada de ello sería posible sin el inconmensurable trabajo de Regina Casé, una actriz portentosa que se borra aquí en un cuerpo en constante movimiento, en una mujer fuerte y decidida que sabe que si se parase, dejaría de existir.

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