Premios goya 2010 La industria del cine español celebra en el Palacio de Congresos de Madrid su fiesta anual

'Celda 211', gran triunfadora de los Goya en la noche de Almodóvar

  • La película de Daniel Monzón se lleva ocho premios · Los malagueños Antonio de laTorre y Pablo Pineda se quedan sin la estatuilla que sí gana 'La dama y la muerte' al Cortometraje de Animación

Celda 211 de Daniel Monzón cumplió con las expectativas y se convirtió en la ganadora de los XXIV premios Goya, en una gala que apostó con acierto por el directo, con un experto en la materia como Andreu Buenafuente, y en la que Penélope Cruz, Javier Bardem y Pedro Almodóvar atrajeron todas las miradas. La dama y la muerte de Javier Recio fue la aportación malagueña a los premios, pues el corto de la productora de Banderas ganó en su apartado la estatuilla.

Con ocho galardones, Celda 211 cumplió con todos los pronósticos, recibiendo sus productores el premio a mejor película de manos de Pedro Almodóvar, quien con este gesto inesperado se reconcilió con la Academia "por tener un presidente -Álex de la Iglesia- muy pesado, que ha insistido hasta hace dos días en ello", según dijo.

El drama de ambiente carcelario de Monzón, mejor director del año, favorece la composición de personajes y vehicula el lucimiento de sus actores, como así ha sabido valorar la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España, que convirtió en ganadores a tres de sus cinco intérpretes candidatos -Luis Tosar, Alberto Ammánn y Marta Etura-.

Además del milagro de Almodóvar, la XXIV edición de los Goya también consiguió lo que hasta ahora no había logrado ni la áurea seducción de un Óscar: ver a Javier Bardem y Penélope Cruz acudir juntos, como pareja, a un evento estrictamente cinematográfico.

Ella deslumbró de nuevo en la alfombra verde con un vestido blanco vintage diseñado en su día por el fallecido Gianni Versace y luciendo joyas de Chopard.

Una vez comenzada la ceremonia, ambos aparecieron unidos en las butacas del Palacio Municipal de Congresos de Madrid y la actriz madrileña subió al escenario al inicio de la noche para dar el Goya a mejor actor secundario a Raúl Arévalo, quien se impuso, contra todo pronóstico, a Ricardo Darín, Carlos Bardem y Antonio Resines por su papel en Gordos, de Daniel Sánchez Arévalo.

Bardem hizo lo propio con el galardón al mejor actor protagonista, que recayó en Luis Tosar -Celda 211-, quien aseguró que "su mayor alegría de la noche" se la había llevado con el premio a su pareja y compañera de reparto, Marta Etura.

Una incrédula y nerviosa Etura apuntó, Goya a mejor actriz secundaria en mano, que el éxito de Celda 211 se debe a que todos sus participantes han dado "lo mejor de sí mismos, gracias a un excepcional capitán como Daniel Monzón".

Lola Dueñas, merecedora del premio a mejor actriz protagonista, siempre se autodenominó la más castiza de las candidatas y finalmente venció al trío de intérpretes internacionales, Rachel Weisz, Maribel Verdú y Penélope Cruz.

Con Yo, también repitió el éxito de su Concha de Plata del Festival de San Sebastián y recordó a los directores de la cinta, Antonio Naharro y Álvaro Pastor, "por cambiar la vida de una actriz", además de compartir a medias el premio con su compañero de reparto, Pablo Pineda.

El músico Alberto Iglesias salvó la honra de Los abrazos rotos, de Pedro Almodóvar logrando su único galardón de la noche, mientras que Ágora de Alejandro Amenábar no defraudó al arrasar en el apartado técnico y lograr en total siete victorias, entre ellas efectos especiales, fotografía, y dirección artística, además de mejor guión original, firmado a medias entre el director y su fiel Mateo Gil.

Otra de las favoritas, la argentina El secreto de sus ojos de Juan José Campanella, logró el Goya a la mejor película hispanoamericana y el de actriz revelación -para una ausente Soledad Villamil-, a pesar de contar con 13 candidaturas.

La cinta, dos horas de suspense emocional sustentado en la elocuencia de las miradas, es candidata al Óscar de habla no inglesa y prolonga así el largo idilio con España del director, que se inició en 2001 con El hijo de la novia.

Tal y como había prometido, Andreu Buenafuente honró al cine haciendo la mejor televisión. Fue un espectáculo en directo, por vez primera en años, y sin cortes publicitarios en el que tuvo a Santiago Segura como compañero de bromas.

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