El Centro del 27 edita sus premios de narrativa corta y poesía

  • La Diputación presentó ayer los libros de poesía y narrativa de Aurora Luque, Juan Manuel Romero y Pedro Tébar

A la satisfacción de obtener un premio por una obra escrita se suma el agradecimiento por verla publicada. El Centro Cultural Generación del 27 (dependiente de la Diputación) presentó ayer los libros correspondientes a los premios entregados el pasado año. Los ganadores fueron Aurora Luque, en la categoría de poesía; Pedro Tébar, en narrativa corta; y Juan Manuel Romero, en el Premio de Poesía Emilio Prados.

La almeriense afincada en Málaga Aurora Luque recibió el galardón (dotado con 20.000 euros) por el poemario La siesta de Epicuro. "Son dos ideas muy amadas por mí", expresó la autora para referirse a la costumbre mediterránea y a uno de los pensamientos "más rescatables en el gran armario de la tradición filosófica", resumió Luque. A favor del ideario elegido para sus páginas, la escritora afirmó que "en todos lo poetas hay algo de Epicuro, en esa apuesta por el presente, por querer guardarlo fresco y vivo en las palabras, una lucha que a veces se gana y otras se pierde", confesó.

El Premio de Poesía Emilio Prados (dotado con 8.000 euros) destinado a autores menores de 35 años, recayó en la pasada edición en el sevillano Juan Manuel Romero por el poemario Hasta mañana. Un ejercicio de "optimismo y esperanza", que contrasta con el contenido "oscuro y desesperado" de sus páginas, sostuvo su autor. El eje argumental de la obra le llegó hace tres años, coincidiendo con la barrera de 30 años, o como Romero denomina "la crisis del fraude". Licenciado en Filología Hispánica, Romero eligió esta temática "por pura necesidad, como una catarsis para salir de esta crisis", matizó.

Por último, el Premio de Narrativa Corta Generación del 27, cuya dotación es de 8.000 euros, recayó en el historiador cordobés Pedro Tébar por el libro de relatos Canción de la madre del agua, el segundo de una trilogía sobre las leyendas del Valle de los Pedroches. Atento desde niño a los sucesos y anécdotas de su pueblo natal Madre de agua responde "al nombre con el que en esta zona se designa a la salamandra", recordó Tébar.

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