Cesária Évora: adiós a la diva descalza

  • La cantante caboverdiana muere a los 70 años en su ciudad natal por un fallo cardiaco

La cantante caboverdiana Cesária Évora falleció a mediodía de ayer a los 70 años de edad en el hospital Baptista de Sousa, en San Vicente, Cabo Verde, debido a "una insuficiencia cardiorespiratoria aguda y a la alta tensión cardiaca", según confirmó el director clínico del hospital, Alcides Gonçalves. Évora, conocida como la Reina de la Morna o la Diva Descalza, permanecía hospitalizada desde el viernes en cuidados intensivos "con un cuadro médico muy complejo", según informó Gonçalves a una agencia de noticias Lusa.

Desde su ingreso la cantante, que estaba semiinconsciente, estuvo acompañada por su productor y manager, José da Silva. Évora, que regresó a San Vicente el pasado 22 de octubre, puso fin a su carrera musical el 23 de septiembre de 2011, cancelando la gira internacional que tenía prevista debido a problemas de salud y por el consejo de los médicos que la atendían en París. En los últimos años la cantante tuvo que someterse a varias operaciones, la más compleja una operación a corazón abierto en mayo de 2010.

La cantante caboverdiana Cesária Évora conoció tardíamente el éxito pero se convirtió en una artista de fama mundial, y nunca dudó en subirse al escenario sin zapatos, para convertirse en la diva de los pies descalzos.

Évora era hija de un músico y de una cocinera. Su padre tocaba la guitarra y el violín pero falleció cuando la joven tenía apenas siete años de edad. La joven quedó entonces bajo responsabilidad de su abuela, y fue criada y educada por monjas en un orfanato. Comenzó a cantar a los 16 años en bares y fiestas y así empezó a labrarse una pequeña fama local con sus canciones tristes sobre el amor, la pobreza y el mar, en especial bajo la forma musical más tradicional de Cabo Verde, la morna.

Sin mayores aspiraciones, Évora pasó diez largos años sumergida en la soledad y en una lucha constante con el alcohol, hasta que en 1985 recibió una llamada telefónica que cambió su vida.

Era el músico caboverdiano José da Silva, quien le proponía hacer unos conciertos en Portugal. Da Silva se convertiría en el mentor de la carrera internacional de Évora y también su productor.

Ya próxima de los 50 años de edad, la vida de Évora cambió de rumbo, y siempre en la compañía de da Silva inició unas visitas a París. En 1988 lanzó su primer disco, A diva dos pés descalços (La diva de los pies descalzos), un nombre que le quedaría para siempre.

En 1991 lanzó el disco Mar azul y al año siguiente la obra que la catapultaría a la fama mundial, Miss Perfumado, que presentó en dos conciertos verdaderamente triunfales en París. La cantante se lanzó entonces a recuperar el tiempo perdido, con giras mundiales abarcando tanto Estados Unidos como Suecia, Japón o Senegal. En cada concierto, Évora habitualmente se permitía una pequeña pausa entre canción y canción para disfrutar de un trago de cognac o un cigarrillo.

Su obra continuó con Cabo Verde, de 1997, y Sao Vicente di longe, de 2001, entre otros éxitos. En 2002 grabó un famoso disco con Salif Keita, y en 2004 lanzó Voz d'amor, uno de sus discos más premiados.

En marzo de 2008 Évora recibió la Encomienda de la Legión de Honor de Francia, pero meses más tarde sufrió un accidente vascular cerebral y tuvo que conformarse con reducir su ritmo de trabajo y viajes. A pesar de ello, en 2009 lanzó un nuevo disco Nha Sentimento.Con la salud deteriorada, Évora decidió retirarse definitivamente de la escena el pasado septiembre.

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