Música La cantante malagueña tuvo como teloneros a Olé Funk

Chambao... y compañía

  • La Mari ofreció el sábado en la plaza de toros de Estepona un concierto ante 3.000 personas con invitados como Fuel Fandango y el vocalista de Los Atlánticos

Las calles atestadas de vehículos mal aparcados anunciaban lo que se cocía el sábado en la plaza de toros de Estepona. 3.000 personas se agolpaban en el albero para disfrutar de una noche con La Mari de Chambao. Lo que no sabían es que no venía sola.

La artista sacó a relucir, más que nunca, su faceta de mecenas. Antes de pisar el escenario, cedió el protagonismo a sus teloneros, Olé Funk, que tocaron durante algo más de una hora a la que hubo que añadir otros 30 minutos más para el cambio de instrumentos.

A pesar de la calidad de los músicos, el público se empezaba a impacientar, pero a las 00:30, cuando La Mari pisó el escenario, las protestas se convirtieron en gritos de bienvenida que coreaba el coso al grito de "¡Mucha Mari, mucha Mari, es!". A partir de entonces, Chambao se metió en el bolsillo a los asistentes. La vocalista mantuvo una complicidad absoluta con sus fans a los que embrujó con sus continuos agradecimientos y a los que convirtió en protagonistas de cada uno de sus temas animándolos a cantar y a convertirse en palmeros de excepción.

Temas como Duende del Sur ó Papeles Mojados conquistaron a los presentes en una noche que La Mari aprovechó para promocionar otros proyectos musicales como por ejemplo, el grupo Fuel Fandango, integrado por dos de sus propios músicos.

También tuvo su oportunidad el dúo integrado por una de las coristas de Chambao, La Cristi, y uno de los guitarristas que demostraron que también son capaces de volar alto en el panorama musical al margen de la marca de La Mari.

Algo parecido sucedió con Mario Díaz, integrante de Los Atlánticos, que salió al escenario junto a la vocalista en el bis que el público exigió incansablemente desde el coso y las gradas. El cordobés demostró su saber hacer y ayudó a poner el broche de oro a la velada.

Así es La Mari, y así es un concierto de Chambao. Una mezcla de todo un poco, de lo antiguo con lo nuevo, de proyectos innovadores con éxitos ya clásicos. Quizás sea eso lo que encandiló a un público entregado que aguantó durante más de cuatro horas cantando y bailando en la plaza de toros de Estepona. Suerte que el poniente se mostró benevolente y la bajada de temperaturas nocturna hizo más llevadera una noche de flamenco diferente, comprometido e innovador que para los riñones de algunos pudo resultar demasiado larga.

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