Chopin en Varsovia

  • Glossa publica en DVD uno de los conciertos celebrados en 2010 con motivo del bicentenario del nacimiento de Chopin

"¡Quítense el sombrero, señores, he aquí un genio!" De esta forma tan directa y expresiva saludaba Robert Schumann en un artículo de 1831 para el Allgemeine Musikalische Zeitung el descubrimiento de Fryderyk Chopin a través de una obra que el compositor polaco había escrito unos años antes en Varsovia, las Variaciones sobre Là ci darem la mano del Don Juan de Mozart Op.2, su primera obra para piano y orquesta.

Chopin, romántico modelo, exiliado, eternamente melancólico y enfermizo, "siempre como a punto de morirse", que diría Liszt, fue el creador de una música singular y única, en la que el lirismo, la exuberancia, el brillo, la sutileza expresiva, la poesía y la audacia armónica se combinaron de forma especialísima ("un cañón cubierto de flores": el comentario es de nuevo de Schumann), una música en la que siempre estuvo muy presente su patria polaca. Este carácter nacional es inseparable de su figura, y fue por ello Polonia el centro de las celebraciones que tuvieron lugar en 2010 con motivo del bicentenario de su nacimiento.

Glossa se pasa al DVD para este producto excepcional, que nos trae la grabación de un concierto igualmente de excepción: el que tuvo lugar el 26 de febrero de aquel año en la sala de conciertos de la Filarmónica de Varsovia, en el que se interpretaron en una única y maratoniana sesión las seis obras para piano y orquesta que nos dejó el músico, todas ellas piezas de su juventud polaca: las Variaciones Op.2 (1827), la Fantasía sobre aires polacos Op.13 y el Rondó a la Krakowiak Op.14 (1829), los Conciertos nº1 en mi menor Op.11 y nº2 en fa menor Op.21 (compuestos en orden inverso a su publicación y su numeración, aunque ambos estrenados en 1830, el año de la salida definitiva de Chopin de su país) y el Andante spianato & Grande polonaise brillante Op.22, que terminó en 1831.

La singularidad del espectáculo se completa al ser un conjunto de instrumentos de época el que se enfrenta a la música chopiniana, la Orquesta del Siglo XVIII, dirigida por su fundador, el holandés Frans Brüggen. Tres estupendos pianistas participan en la propuesta con un piano Érard construido en 1849, justo el año de la muerte del músico: Kevin Kenner, que toca el Concierto nº1, Janusz Olejniczak, que hace lo propio con el nº2, y Nelson Goerner, a quien se adjudica el resto de obras del programa. Colocado en forma perpendicular al público y frente al director, no en paralelo y detrás de él, como es habitual en los conciertos de orquestas sinfónicas convencionales, el instrumento tiene una sonoridad lo suficientemente rica, matizada y amplia, también en dinámicas, como para soportar esa combinación de intimismo, delicadeza, lirismo, espontaneidad, brillantez y virtuosismo que domina la producción del joven Chopin. El acompañamiento orquestal, siempre secundario en estas obras, resulta ideal por peso y equilibrio. Se incluyen además las propinas ofrecidas por cada solista, así como entrevistas con los tres y con el concertino de la orquesta. La filmación de Phil Grabsky es de un detallismo nítido y escrutador, que abunda en el uso de primerísimos planos. Hermoso documento.

Goerner, Kenner, Olejniczak. Orquesta del Siglo XVIII. Frans Brüggen. Glossa (2 DVD) (Diverdi).

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