Christine Ruiz-Picasso recibe el aplauso de los artistas

  • La nuera del pintor malagueño fue distinguida ayer en Málaga con el Escudo de Oro que otorga Aplama en agradecimiento al legado depositado en la ciudad

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En la sombra y con el nombre de su suegro como emblema, Christine Ruiz-Picasso se pasea por Málaga consciente de la presencia del genio en su paisaje cultural. Desde hace más de una década su nombre va asociado a uno de los proyectos que mejor proyecta la imagen de la ciudad. Ayer, la nuera del inquilino de La Merced recibió en la bodega El Pimpi una nueva muestra de agradecimiento, esta vez, de manos de la Asociación de Artistas Plásticos de Málaga (Aplama) que le hizo entrega de su Escudo de Oro.

"Espero que la pintura de Picasso conduzca los colores y las formas de la ciudad", expresó la homenajeada, satisfecha de haber podido realizar "la voluntad" del artista de donar al Museo Picasso de Málaga (MPM) parte de su patrimonio. "Y gracias a la voluntad de mi hijo también", matizó en referencia a Bernard Ruiz-Picasso.

Por su parte, el presidente de Aplama, Francisco Jurado, quiso recordar cuando en 1957 el autor de El Guernica recibió en su casa de Cannes a un grupo de artistas malagueños que le visitaron a los que demostró su "sencillez y humanidad" y a quienes les entregó dibujos suyos y una ayuda económica. "Cuando yo era joven escuchaba a personajillos de la época con improperios hacia el artista diciendo que no quería su tierra, esos agoreros falseaban la historia de un investigador del arte como él", proclamó Jurado.

La consejera de Cultura de la Junta de Andalucía, Rosa Torres, se detuvo en la "sólida formación intelectual y exquisita sensibilidad" de Christine Ruiz-Picasso "que nunca olvidó el deseo del genio y lo fue modulando hasta que consiguió la apertura del MPM".

La responsable de Cultura recordó los primeros pasos de una iniciativa que se remonta a 1954 cuando el hijo de Picasso, Paul, y Christine (que años después se convertiría en su esposa) viajaron a Málaga para materializar "el sueño expresado en numerosas ocasiones" por el artista de depositar en su ciudad natal su arte "cuando en este país se disiparan las tinieblas y soplara el viento a favor de la democracia". El sueño no pudo realizarse entonces, pero "nadie pudo imaginar que medio siglo después se haría realidad", sostuvo Torres. A su lado, la sonrisa de la protagonista de la velada "ilustre parisina de altruismo encomiable" -añadió la consejera- daba muestras del orgullo de pertenecer a una saga tan admirada en la ciudad de sus primeros pasos.

En 1992 Christine Ruiz-Picasso participó en la exposición Picasso Clásico del Palacio Episcopal aportando , entre otros, el cuadro Olga Kokhlova con mantilla. Fue en esta época cuando los familiares de Picasso comenzaron a establecer los primeros contactos con el Gobierno andaluz hasta que, en 1996 firmaron con la Junta de Andalucía un acuerdo para crear el Museo Picasso de Málaga y en 1997 la constitución de una Fundación, organismo que impulsaría la iniciativa.

Hoy más de 200 piezas configuran el legado del malagueño en la pinacoteca más visitada de Andalucía. Torres hizo especial énfasis en la visita durante estos cuatro años de vida del museo de 26.000 niños gracias a la labor de su departamento didáctico "y al empeño de Christine", puntualizó.

En los últimos minutos del acto, la homenajeada se deshizo en agradecimientos a los responsables de tanto elogio. "Este premio y el de Hija Predilecta de Andalucía me llegan muy cerca del corazón".

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