Chuck Berry deja plantadas a 3.500 personas en Estepona

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Los fans de Estepona se quedaron con las ganas. Después de más de un mes anunciando la llegada de Chuck Berry a la plaza de toros de la localidad, el considerado padre del rock and roll dio plantón a las 3.500 personas que abarrotaron el coso esteponero el pasado sábado en uno de los conciertos más multitudinarios que se recuerdan en la ciudad en los últimos tiempos.

Fue el propio John Mayall, compañero de cartel, el que al iniciar su actuación anunció que Berry no cumpliría con su compromiso, pero lo dijo en inglés y de pasada. Tanto es así, que muchos de los asistentes, de los que pudieron comprender a Mayall, tomaron el anuncio como una broma entre "colegas". Sin embargo, tras hora y media de concierto el nerviosismo se dejaba ver entre los miembros de la organización. El público seguía sin moverse del albero. Llegaba el momento de que alguien se hiciera con la megafonía y anunciara oficialmente a los que habían venido desde 700 kilómetros de distancia, a los que se comían el bocadillo en el burladero y a los que bailaban como poseídos al ritmo que marcaba Mayall que, definitivamente, Berry no vendría esa noche.

La decepción fue la tónica dominante. Muchos subrayaron la "falta de respeto" que supuso no anunciar la anulación del concierto al principio de la velada y en castellano. Otros lamentaban haberse puesto en camino desde Jerez para ver al artista, y algunos subrayaban que, de haberlo sabido, "no nos habríamos quedado. Esperemos que nos devuelvan el importe íntegro de la entrada", que oscilaba entre los 36 euros de la zona general y los 95 de la VIP.

Quién no decepcionó fue el propio Mayall que inició en Estepona su gira por España ofreciendo algo más de hora y media de concierto en la que repasó su repertorio y demostró el dominio de la armónica, la voz y el teclado que solo pueden dar las tablas de un veterano. Antes, para romper el hielo, salieron a escena los malagueños Garganta Profunda.

El público estuvo entregado. Predominaron en Estepona los tupés, los vaqueros con vueltas enormes, los tatuajes y las arrugas. No en vano, la mayoría de los asistentes pasaba la cincuentena y coreaba enérgicamente los temas de Mayall, recordando, quizás, la primera vez que escucharon sus grandes éxitos enganchados a una radio.

Así pues, sabor agridulce el que dejó en Estepona la primera edición del Festival Highway Classic Rock, cuya organización emitirá un comunicado para explicar la ausencia de Berry y las compensaciones que se darán a sus fans.

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