"El Circo del Sol llegará hasta donde la imaginación le permita"

  • Ligado los últimos siete años a la compañía, este músico y actor de formación es el responsable de 'Quidam', que se verá en Málaga del 5 de junio al 13 de julio

Cuando Sean McKewon llegó al Circo del Sol, Quidam ya tenía cinco años de vida. Sin embargo, la compañía le confió en 2006 el futuro de uno de sus espectáculos más emblemáticos. Es un inglés amable y divertido, con un marcado acento de Newcastle. Ha forjado su arte a fondo en coros, orquestas y diversas compañías de teatro europeas y australianas. Un genio, vaya.

-¿Cuál es la clave del éxito continuado de Quidam en todo el planeta durante doce años?

-Lo que hace posible el éxito es que se trata de un espectáculo bello, con componentes todavía frescos, que resultan válidos hoy porque no están atados a ningún mensaje específico en el tiempo. Sus elementos no están ligados a ninguna circunstancia de ningún año, es atemporal y único porque trata acerca de la belleza. Sólo esto permite que ese mensaje pueda perdurar; la belleza tiene mucha vida más allá de los doce años de Quidam.

-¿En qué raíces escénicas y estéticas indaga el espectáculo?

-Quidam es un show muy europeo. Recreamos muchas imágenes que podrían ser cuadros surrealistas, con influencias de pintores como Magritte, así que gran parte del montaje presenta un alto contenido de artes plásticas. Pero, claro, somos el Circo del Sol, así que no podían faltar los elementos circenses como la acrobacia. Eso sí, Quidam es ante todo muy teatral, está repleto de acción dramática.

-¿Cómo ha cambiado Quidam desde su estreno?

-Hemos introducido innovaciones especialmente en los elementos acrobáticos, para subir el nivel. Además, los artistas han ido cambiando y los nuevos participantes han sumado su personalidad, su manera de comprender y vivir la escena. Pero creo que los cambios más sustanciales se han dado teatralmente, ya que se ha aportado mucha más profundidad y complejidad a los personajes.

-¿Ha crecido también la capacidad de conexión con el público?

-Me resulta difícil responder a esto, porque sólo he podido ver las primeras representaciones de Quidam en DVD. No estuve allí, así que no puedo describir la conexión que se conseguía entonces. Hoy actuamos para públicos radicalmente distintos, de culturas muy variadas, y la conexión se consigue en cada caso mediante los elementos más dispares. De forma general, creo que Quidam puede verse sencillamente como un espectáculo de circo que dura más de dos horas o como algo que encierra, o sugiere, muchas cosas. Respeta la implicación que el espectador quiera ejercer. Su naturaleza surrealista, en gran parte, así lo permite.

-¿Dirigir el Circo del Sol es como dirigir una ópera?

-Ante todo es un reto, un reto enorme. Yo soy músico y actor, así que con estos elementos estoy más familiarizado. Para dirigir a los acróbatas he tenido más problemas, pero dispongo de entrenadores muy buenos y, después de siete años, ya uno es capaz de comprender y tomar las decisiones que estéticamente resultan más correctas.

-El Circo del Sol ha transformado el lenguaje circense, ¿qué transformará en el futuro?

-Creo que, después de haber reinventado el circo, al Circo del Sol le queda reinventarse a sí mismo. Y pienso que lo estamos consiguiendo. La compañía llegará a donde la imaginación le permita.

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