El Colegio de Arquitectos celebra los cien años de magisterio de Niemeyer

  • Esta tarde se inaugura en la sala de exposiciones colegial la muestra 'La vida en un suspiro', que hasta el 10 de abril permitirá conocer la vida y obra del maestro brasileño

Hay un hombre en Brasil que lo ha construido todo. Y ese mismo hombre ha sido aplaudido por todos. Ahora, Málaga se suma al reconocimiento unánime a la vida y obra de Óscar Niemeyer (1907), uno de los arquitectos fundamentales del Movimiento Moderno, con una exposición. La vida en un suspiro se inaugura esta tarde, a las 20.00 en la galería del Colegio Oficial de Arquitectos de Málaga -Palmeras del limonar, 31-, con una conferencia, 100 años del revés, a cargo de Álvaro Leonardo, comisario de la muestra que en diversos paneles repasa sus trabajos más notables.

"De un trazo nace la arquitectura", dice el maestro brasileño, un hombre que lleva 73 años ejerciendo como arquitecto. Conocido a nivel público por su aportación a Brasilia, la capital surgida de la selva, su obra va más allá de aquel ejercicio de modernidad planificada. El que fuera discípulo y compañero de Lucio Costa (1902-1989) también es conocido por su vinculación al Partido Comunista -en una ocasión, Fidel Castro dijo que él y Niemeyer eran "los últimos comunistas del planeta"-.

Desde el comienzo de su carrera, Niemeyer logró captar la atención por la imaginación con la que asumió las enseñanzas de Le Corbusier. Fue un miembro fundamental del movimiento modernizador de Brasil, que comenzó en 1939 y quedó reflejado en el Pabellón de Brasil en la Feria Mundial de Nueva York. Desde ese momento, el arquitecto no paró de construir en su país.

Su obra quedó temporalmente truncada en los días de la dictadura militar. Así, en 1966 se marchó a París, donde inició un nuevo periodo. Sus días europeos son de trabajo a nivel internacional: Argelia, Malasia, Portugal e Italia, entre otros países, se beneficiaron de su trabajo.

Entre los numerosos galardones que han reconocido el trabajo de Niemeyer destacan los siguientes: Premio Lenin de la Paz (1963), Premio Pritzker (1987), Premio Príncipe de Asturias (1989), Premio Unesco (2001) y la consideración de Arquitecto del Siglo XX por parte del Consejo Superior del Instituto de Arquitectos de Brasil.

Pese a ser centenario, el genio del hormigón armado sigue activo, y uno de sus últimos trabajos ha sido la cesión a la Fundación Príncipe de Asturias de un proyecto para el Museo Internacional de los premios Príncipe, que se ubicará en Avilés, en el Principado de Asturias. Su obra sigue en marcha.

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