El Cordobés y Rivera salen a hombros en Alicante

  • Ambos diestros cortan una oreja a cada uno de sus toros · Cayetano corta una oreja al sexto astado · Hasta cuatro toros destacaron por su buen juego

GANADERÍA: Cinco toros de Puerto de San Lorenzo y uno, el quinto, con el hierro de La Ventana del Puerto, de la misma casa ganadera. Desiguales de presentación, con varios terciados. Por su juego destacaron hasta cuatro toros: primero, manso y encastado; segundo, noble y flojo; cuarto, encastado y sexto, de bguen juego. TOREROS: Manuel Díaz 'El Cordobés, oreja en ambos. Francisco Rivera Ordóñez, oreja en ambos. Cayetano, silencio y oreja tras aviso. Incidencias: Plaza de toros de Alicante. Más de tres cuartos de entrada.

Una buena corrida de El Puerto de San Lorenzo, con cuatro toros destacados y con posibilidades, destacó en el sexto festejo de la Feria de Hogueras, en el que El Cordobés y Rivera Ordóñez salieron a hombros tras cortar una oreja de su lote, pese a no dejar apenas momentos para el recuerdo. Cuatro de los seis toros de Lorenzo Fraile ofrecieron opciones para el triunfo. Un primero manso pero muy encastado, un segundo noble aunque justo de fuerzas, un cuarto con mucha transmisión y raza y un sexto de gran son y que siempre fue a más.

De la terna, lo más meritorio corrió a cargo a El Cordobés, que se enfrentó a un primero manso pero encastado y con transmisión, que se hizo el amo del ruedo en banderillas y que planteó su pelea en terrenos de chiqueros y con el que el de Arganda lo intentó en series de buen son por la mano diestra antes de buscar la conexión con el público en remates de rodillas y molinetes. Con el cuarto, un toro encastado y que siempre fue a más, El Cordobés trató de bajar la mano en las primeras series. El toro se abría mucho y le permitió a Manuel Díaz ligar muletazos, antes de dirigirse al tendido con sus guiños típicos: molinetes, desplantes y saltos de la rana.

Rivera Ordóñez se templó a la verónica con el segundo, un toro noble pero con poca fuerza, que embistió muy despacio. Rivera, siempre mal colocado y por fuera, buscó más la conexión con el público que cuajar al animal, que terminó rajándose cuando lo intentó sobre la mano izquierda. El quinto fue un toro manejable aunque justo de raza, con el que Rivera Ordóñez tiró líneas y buscó el guiño de los tendidos, sin terminar de rematar una serie buena.

Al tercero le dieron mucho en el caballo y el toro lo acusó en la faena de muleta, viniéndose abajo. Cayetano no se confió nunca con él, pasándolo demasiado al hilo y por fuera. Con el toro parado, no acertó tampoco con la espada y fue silenciado. Mejoró la imagen del torero con el sexto, el mejor toro de la tarde, un animal que se empleó y al que dieron mucho en varas y que pese a sufrir una voltereta se vino arriba y siguió embistiendo con clase. Cayetano estuvo aseado, dejando detalles sueltos con personalidad y temple, aunque la muleta siempre por fuera.

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