Música

Cueste lo que cueste

  • 'Heligoland' marca el retorno de Massive Attack tras siete años sin nuevo álbum, y aunque quede lejos de sus mejores títulos, merece de sobra una atenta escucha

A años vista, la cuestión más relevante no pasaría ya por preguntarse qué fue del trip-hop -junto al rap, una de las sacudidas más expansivas e intensas de cuantas han afectado a los modos y formas de producción musical, a la redifinición del estudio, casero o profesional, como lugar de trabajo-, sino cómo han conseguido sus artífices escapar a su ya reconocible, y antigua, sombra para reinventarse sin mermar las rentas o, en al menos, mantener el tipo.

De aquella triada canónica, con Tricky definitivamente a la deriva, sólo Portishead ha logrado lo primero -Third, en efecto, sigue hablando por sí mismo-, mientras que Massive Attack, tras hacer pleno hace casi una década con Mezzanine, parece cada vez más cerca de lo segundo.

Siete años después de un disco aún notable como 100th window, y tras el agradecido aviso que a finales del pasado 2009 supuso el epé Splitting the atom, los de Bristol, por fin, ponen en circulación su esperado quinto álbum (sin contar remezclas y bandas sonoras, claro).

Heligoland sigue a grandes y pequeños rasgos las líneas marcadas por aquel avance: un nutrido plantel de colaboraciones vocales, incluso más abultado que en ocasiones anteriores -a las ya escuchadas de Tunde Adebimpe (TV on The Radio), Martina Topley Bird, Guy Garvey (Elbow) y el veterano y fantástico Horace Andy, todos doblando su participación-, se suman las de Damon Albarn (dolido y esplendoroso en Saturday Come Slow, pese a su formalidad, uno de los más fascinantes cortes del disco) y Hope Sandoval, amén de apariciones puntuales, entre otros, de Adrian Utley (Portishead); y una apuesta por la oscuridad y el primitivismo -no pocas de las bases y arreglos percusivos remiten a posiciones tribalistas- que aboga por una estética ajena a la sobrecarga.

Pese a quedar lejos de los grandes títulos de la formación, Heligoland, como se ha dicho, mantiene el tipo sobre la base de un repertorio quizás desigual, pero bien estructurado, al tiempo que constata que la formación sigue dispuesta a explorar otras posibilidades distintas a las ya conocidas. Cueste el tiempo que cueste, aunque sean otros siete años.

Massive Attack Virgin. Electrónica / Pop. CD

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