Cuidando jardines con elegancia

"Cuidar un jardín es como cuidar una familia". Es el eslogan que mueve a Florencio García en su trabajo diario. Compara la labor de un jardinero con la de un pianista o de un escultor, porque para él tanto el producto a cuidar como las manos que lo hacen son igualmente importantes. De hecho, cuando se rompió el escafoides de su mano derecha y tuvo que permanecer tres meses sin trabajar estuvo "al borde de la depresión". Criado en el campo y adiestrado en el arte de las plantas y la jardinería desde muy pequeño, este malagueño no concibe "pasar un día sin dedicar varias horas al cuidado del reino natural". No obstante, para aquellos que ven estas tareas como algo farragoso, aporta ideas: "Basta apenas 15 minutos al día para evitar que al final de una semana tengamos que dedicar uno entero a rehacer todo lo que hemos ido dejando sin arreglar anteriormente". Florencio -"ya iba predestinado a la jardinería antes de nacer", bromea acerca de su nombre- no tiene empresa física, sino que se dedica a trabajar "a amigos" que van conociendo sus labores, puesto que dedica sus mañanas a laborar como funcionario de la Administración pública, aunque él se empeñe en sus aficiones "con el mismo entusiasmo que en el trabajo". / j. l. m.

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