'Decreto de abandono' retrata la indolencia del hombre de hoy

  • El editor malagueño Raúl Díaz Rosales publica el primer volumen de su serie de monografías con poemas de Francisco Ruiz Noguera y Carlos Pardo, entre otros

"Puede discutirse que la indolencia sea una virtud, pero no que se trata de una conquista. Nuestra civilización es la primera en consagrar la indolencia como uno de sus principios -¡como un derecho!- sin incurrir por ello en el riesgo de derrumbamiento; al menos, por ahora" escribe Manuel Arias Maldonado en el prólogo de Decreto de abandono (Catálogos de Valverde 32, 2008), el primer volumen de la serie de monografía que Raúl Díaz Rosales (Málaga, 1979) se ha aventurado a publicar.

Con el objetivo de "describir cómo el ser humano comienza el siglo XXI, cuales son sus actitudes vitales", Raúl Díaz Rosales ha creado Catálogos de Valverde 32, un pequeño sello editorial nacido de su experiencia en la revista El Robador de Europa y financiada gracias al mecenazgo de su hermana -"Obtuvo un premio por su tesis y me dijo que hiciera algo con él, lo que quisiera"-. La inspiración de la aventura viene de Max Aub: "A mí, en casa, me llamaban Shanti Andía, por el personaje de la novela de Baroja, que es amigo de mi hermano Ignacio. No sé por qué: no he viajado nunca, ni he corrido aventuras. Lo único que he procurado siempre es no hacer nada", reza parte de la cita del primer número, dedicado a la indolencia.

Decreto de abandono ha surgido con un paradójico esfuerzo, para tratar sobre la indolencia. "Trabajo como becario de investigación en la Universidad de Málaga y en la revista El Robador de Europa", tarea ésta última en la que fraguó "la idea de un modelo", que sería Cuadernos de Valverde 32. Eso fue a finales de 2006. "Tardé un poco en la selección, y también algunos autores en enviarme sus poemas", relata el editor, Raúl Díaz Rosales. Los elegidos fueron Catulo -la única traducción del libro-, Sergio Algora, Manuel Arias Maldonado -autor del prólogo-, Lidia Bravo, Raúl Díaz Rosales, Pablo Fidalgo Lareo, Francisco Fortuny, Álvaro García, David Leo García, Julio César Jiménez, Diego Medina Poveda, José Antonio Padilla, Carlos Pardo, Lorenzo Plana, Francisco Ruiz Noguera y Alberto Santamaría.

"Me interesan los escritores de Málaga que sean buenos, no por malagueños", explica Díaz Rosales, quien reconoce que en la selección hay mucho autor local, pero no como consecuencia de "provincianismo". Su interés está en "descubrir autores importantes", por lo que algunos son muy conocidos pero muchos otros no. Lejos de pretender ser sobriamente ortodoxo, una de sus elecciones fue Sergio Algora, uno de los principales componente del desaparecido grupo de pop El Niño Gusano, uno de los mejores exponente del indie nacional: "Es una debilidad personal. Yo era muy fan de El Niño Gusano y ya le pedí escritos para El Robador de Europa".

Otro rasgo que distingue a Decreto de abandono es su condición independiente, su edición no ha contado con ayudas públicas por propia decisión de su editor, y el mimo puesto en su materialización: "He sido muy cuidadoso con la maquetación, la tipografía, los materiales. Para el siguiente, que quizá publique a finales de este año o en enero de 2009, lo seré más", cuenta Raúl Díaz Rosales.

El próximo volumen de esta serie de monografías, en el que ya trabaja Cuadernos de Valverde 32, volverá a contar con prólogo de Manuel Arias Maldonado -"Tenía muy claro que él tenía que hacer el prólogo, y será de los pocos autores que repita", dice el editor-, y quizá supere los 500 ejemplares del primer número.

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