Desaparecen dos iconos de los 50

  • Coinciden en la misma semana la muerte de Bettie Page, la 'pin-up' más explosiva, y la de Van Johnson, uno de los galanes más amables de Hollywood, dos imágenes contrapuestas de la misma época

La legendaria modelo Bettie Page, cuyas sugestivas fotografías sedujeron a los estadounidenses y al mundo desde fines de los años 40, murió el pasado jueves en un hospital de Los Ángeles a los 85 años, informó su agente en un comunicado. "Con profunda tristeza personal debo anunciar que mi querida amiga y cliente Bettie Page falleció en un hospital de Los Ángeles", señaló su agente Mark Roesler en un comunicado. "Murió pacíficamente pero sin recobrar nunca la conciencia tras sufrir un ataque al corazón hace nueve días", añadió. Page tenía 85 años.

"Ella capturó la imaginación de una generación de hombres y mujeres con su espíritu independiente y su sensualidad sin vergüenza. Era la encarnación de la belleza", destacó Roesler en su comunicado.

Page, con su negrísimo cabello largo, combinó dulzura y sexualidad en una -hoy legendaria- serie de carteles y fotografías durante los años 50, incluyendo el póster central en la primera revista Playboy, que la nombró "modelo del siglo".

Bettie Mae Page había nacido en Nashville (Tennessee, sur de EEUU) en 1923 en una familia pobre que incluía a cinco hermanos. Trabajó como secretaria y trató de convertirse en actriz en Hollywood, pero nunca lo logró.

A finales de los años 50 Page se convirtió en la mujer más fotografiada del mundo, y su popularidad se disparó desde entonces pese a que abandonó los flashes hace casi medio siglo.

Page dijo luego que estaba intrigada por su efecto en la cultura pop. "No tengo idea por qué soy la única modelo que ha tenido tanta fama tanto tiempo después de abandonar su trabajo", comentó a Los Angeles Times en 2006.

Ya anciana, se negaba a ser fotografiada, para preservar su imagen mítica. "Quiero ser recordada como fui cuando era joven en mis tiempos dorados (...) Quiero ser recordada como la mujer que cambió la perspectiva de la gente respecto a la desnudez en su forma natural", explicaba.

Page posó para su primera serie de fotos pin-up en 1947, y hacia los años 50 sus provocativas imágenes en biquini o lencería sexy eran muy populares. Su imagen entre traviesa y dulce y su cuerpo voluptuoso encendieron la imaginación de los estadounidenses en los inicios de su revolución sexual, y se volvió común verla en las paredes de talleres mecánicos, cuartos de estudiantes y barracas militares. Aunque las fotografías parecían ajustadas a los estándares de la época, elevaron la alarma de los más conservadores, lo que llevó a los senadores estadounidenses a investigar lo que consideraban un componente pornográfico. Bettie Page fue citada a comparecer ante un comité senatorial presidido por el demócrata Estes Kefauver, aunque al final no tuvo que testificar.

Para ella las fotos eran una diversión inofensiva: "Honestamente, quién puede tomar nada de esto seriamente", dijo años después. "Nunca entendí cómo alguien creyó que esas poses eran sexy. ¿Estar atada? No me parece", afirmó.

Hacia 1958, en el clímax de su fama, Page desapareció de la vista del público y puso fin a sus días como modelo. Se convirtió en una cristiana renovada, pero debió luchar con problemas maritales y sufrió depresión y violentos cambios de humor. En 1992 abandonó un hospital psiquiátrico en California (oeste), donde había sido diagnosticada como paranoica esquizofrénica. En los años 90 un abogado que luego se convirtió en su agente, Mark Roesler, usó sus célebres imágenes en lucrativas licencias que la ayudaron financieramente y renovó su fama.

El inolvidable galán Van Johnson, que triunfó en los años 40 en Hollywood de la mano de la productora Metro Goldwyn Mayer, falleció el pasado viernes a los 92 años, informó a la prensa una amiga cercana a la familia. Johnson, que se hizo popular en las décadas de 1940 y 1950 con películas como 30 Seconds over Tokyo, A Guy Named Joe y El motín del Caine, murió por causas naturales en el centro Tappan Zee Manor de Nueva York, explicó Wendy Bleisweiss.

Nacido el 25 de agosto de 1916 en Newport, donde su padre era agente inmobiliario, desde pequeño mostró su fascinación por las compañías de teatro que iban de gira a su ciudad natal.

Tras acabar sus estudios de secundaria, Johnson tomó la decisión de irse para probar suerte como actor a Nueva York, donde llegó en 1934 con cinco dólares y todas sus pertenencias en una maleta.

Comenzó trabajando en Broadway como miembro del elenco musical de algunas obras comerciales, desde donde dio al salto al cine con una adaptación de una obra teatral en la que había participado. Pero su inmersión en Hollywood no llegó hasta 1942, cuando firmó un contrato con Metro Goldwyn Mayer, que le catapultó a la fama con papeles en musicales y dramas bélicos. Con su aspecto atlético y juvenil, se convirtió en uno de los galanes más deseados de la época y coprotagonizó películas con las estrellas femeninas de la época June Allyson y la nadadora Esther Williams.

Posteriormente también participó en algunas del género conocido como spaguetti western, que triunfó en Hollywood en los años 60, pero en esta década los papeles como protagonista comenzaron a escasear y tuvo que cambiar de registro para pasar trabajar en series de televisión como Ella ha escrito un crimen o Batman.

También regresó al teatro con Damn Yankees y aceptó un contrato en Londres en The Music Man, ya que, como él mismo explicó a la prensa entonces, "el teléfono no sonaba y los papeles eran cada vez peores".

Su última aparición en el cine fue en 1985 en la película La rosa púrpura de El Cairo, del director estadounidense Woody Allen.

Aunque fue un rompecorazones en la gran pantalla, Johnson sólo se casó una vez, con Eve Wynn, la esposa de su amigo Keenan Wynn, de quien se había divorciado cuatro horas antes de contraer matrimonio con el actor. Johnson tuvo a su hija Schuyler fruto de esta relación, que acabó 13 años después en un sonado divorcio.

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